El Gobierno Nacional autorizó la competencia para la exportación de gas natural tras identificar saldos exportables adicionales, luego de haber «garantizado los derechos preferentes del Plan Gas.Ar’. La medida tiene como objetivo permitir la formalización de contratos de hasta cuatro años de duración, algo que no se había realizado en los últimos 20 años. Según la Secretaría de Energía, la decisión se tomó «después de evaluar proyecciones que aseguran la seguridad del suministro interno, y se enmarca en un esfuerzo por generar mayores divisas y contribuir al superávit fiscal».
En este contexto, el Presidente Javier Milei realizó una visita a Chile, donde -aseguró- discutió la ampliación de la integración regional y la posibilidad de aumentar las exportaciones de gas natural a ese país. La medida se fundamenta en los principios de la Ley Bases, que «prioriza maximizar la renta del país, garantizar la seguridad del suministro y mejorar la balanza de pagos de Argentina».
La Secretaría de Energía informó que en julio, Argentina alcanzó un superávit energético de 214 millones de dólares, en parte debido al incremento de las exportaciones de petróleo y gas y a la reducción de las importaciones. En ese mes, el país exportó 864 millones de dólares, lo que representa un crecimiento del 42% en comparación con los 609 millones registrados en el mismo período de 2023. Por otro lado, las importaciones disminuyeron un 33,5%, pasando de 978 millones en 2023 a 650 millones en 2024.
Datos del INDEC señalan que en los primeros siete meses de 2024, Argentina exportó por 5.665 millones de dólares, mientras que las importaciones totalizaron 2.731 millones. En la comparación interanual de enero a julio, las exportaciones aumentaron un 28,5% respecto a 2023, mientras que las importaciones se redujeron un 50,9%.
En cuanto al petróleo crudo, las exportaciones de julio alcanzaron los 581 millones de dólares, un 89,8% más que los 306 millones del mismo mes en 2023. De enero a julio, las exportaciones acumuladas fueron de 3.115 millones de dólares, lo que representa un aumento del 65% en comparación con los 1.887 millones del año anterior.
Estos datos se contextualizan en un marco de reglas energéticas vigentes y reflejan un entorno de inversiones por parte de empresas locales e internacionales.
En 2024, Argentina tuvo que recurrir a la importación de gas natural, principalmente debido a las bajas temperaturas que aumentaron la demanda durante el invierno. A pesar del incremento en la producción local, especialmente desde Vaca Muerta, la capacidad de satisfacer la demanda interna fue insuficiente en los meses más fríos, lo que llevó al gobierno a importar gas natural licuado (GNL).
Uno de los motivos clave para estas importaciones fue el pico de demanda que se experimentó en mayo, cuando el consumo alcanzó niveles récord para ese mes. Además, hubo un fallo en una planta compresora que redujo la capacidad de transporte de gas, agravando la situación. Ante este escenario, Argentina importó GNL a un costo alto, incluido un cargamento adicional comprado a Petrobras, para garantizar el suministro y evitar cortes en sectores esenciales. Muchos sectores recriminaron no haber realizado las inversiones para finalizar el gasoducto que podría haber cubierto esa demanda.
A pesar de la intención del gobierno de reducir las importaciones, la combinación de un invierno más frío de lo habitual, y los problemas en la infraestructura hicieron obligatorio recurrir a estas compras externas. Esto se inscribe en un contexto global donde los precios del GNL se dispararon debido a la guerra en Ucrania y la disminución de la producción de gas en Bolivia, uno de los proveedores tradicionales de Argentina.