El gobierno de la provincia de Río Negro trabaja en el ordenamiento territorial de la zona de Sierra Grande, ante la posible concreción del megaproyecto de YPF y Petronas para construir una planta de Gas Natural Licuado (GNL) y la terminal exportadora de petróleo del proyecto Vaca Muerta Sur en Punta Colorada. El objetivo es generar condiciones para acompañar el esperado crecimiento industrial, comercial y urbanístico de la región.
La secretaria de Energía y Ambiente, Andrea Confini, señaló que se realizaron acciones para adaptar las leyes provinciales y ordenanzas locales de Sierra Grande, enfocándose en la planificación de espacios para el crecimiento y en la ubicación estratégica del puerto y la zona franca. Además, se evalúan posibles ubicaciones para los proyectos de petróleo y gas.
Confini indicó que la provincia cuenta con una infraestructura básica sólida, pero subrayó la necesidad de establecer un ordenamiento territorial que permitiera un crecimiento poblacional ordenado, considerando que la exportación de petróleo por parte de YPF podría atraer un aumento significativo de la población.
En cuanto a la articulación con el sector privado, se realizan esfuerzos en el desarrollo de proveedores locales. Confini mencionó que se iniciaron capacitaciones para empresarios rionegrinos junto a la Secretaría de Trabajo, con el fin de certificar los perfiles que YPF podría requerir. También se llevaron a cabo reuniones con empresas interesadas en establecerse en la región.
El proyecto del oleoducto Vaca Muerta Sur está señalado como el primer impacto a corto plazo en la provincia. YPF inició la construcción de la fase 1, que incluye un tramo de 100 km entre Allen y Chelforó y otro de más de 350 km entre Chelforó y Punta Colorada. Este proyecto incluye la construcción de estaciones de bombeo, una terminal de almacenamiento en Punta Colorada y dos monoboyas offshore.
Si bien el gobierno destacó los beneficios económicos, no se mencionan aspectos críticos como el impacto ambiental o los posibles desafíos sociales que podrían surgir con la llegada de estos megaproyectos. La planificación tampoco abordó explícitamente las preocupaciones de las comunidades locales o de expertos en sostenibilidad, lo cual es relevante para ofrecer una visión más equilibrada del desarrollo.
Algunos actores locales y organizaciones ambientales expresaron preocupaciones sobre el impacto que estos megaproyectos podrían tener en el medio ambiente y en las comunidades cercanas. La posible presión sobre los recursos hídricos, el aumento del tráfico marítimo y las emisiones asociadas son algunos de los temas que se consideran relevantes, pero que no están siendo abordados en profundidad por las autoridades provinciales a la hora de desarrollar las explicaciones de las iniciativas.
El proyecto del oleoducto Vaca Muerta Sur, en marcha por YPF, también generó expectativas y cuestionamientos. Este oleoducto, que se construye en varias fases, conectará las áreas productivas de Vaca Muerta con la costa de Río Negro. Sin embargo, algunos expertos en urbanismo advierten sobre la necesidad de planificar adecuadamente el crecimiento urbano para evitar la expansión desordenada y el impacto en los ecosistemas locales.
Entretanto, la comunidad rionegrina espera con cautela mayor información de los desarrollos, considerando tanto las oportunidades económicas como los desafíos ambientales y sociales que estos proyectos conllevan.