Entraba, revisaba, buscaba dinero y escapaba. En algunos casos no llegó a concretar el robo, pero el patrón se repetía. Finalmente, la secuencia de hechos quedó al descubierto y terminó en una condena.
Una mujer fue condenada en Cipolletti tras admitir su participación en cuatro hechos delictivos ocurridos en Catriel, que incluyeron robos en comercios, viviendas y situaciones que involucraron a adultos mayores como víctimas.
El primer episodio ocurrió en septiembre de 2024, cuando junto a otra mujer ingresó a un local comercial y, aprovechando un descuido, se llevó perfumes ocultándolos entre sus prendas antes de retirarse sin pagar.
Meses después, en enero de 2025, la situación escaló. Según la investigación, ambas mujeres se presentaron en la casa de un adulto mayor, lograron ingresar y comenzaron a revolver todo en busca de dinero. La escena fue caótica: ropa tirada, muebles abiertos y la víctima en estado de shock. No lograron concretar el robo porque un vecino alertó a la policía, lo que permitió su detención en el lugar.
El tercer hecho, ya en 2026, mostró un accionar más audaz. La imputada escaló una reja de casi dos metros, ingresó a otra vivienda y trató de llevarse una máquina de cortar césped. Otra vez, la intervención de un vecino frustró el robo y terminó con su detención.
El cuarto episodio tuvo otra modalidad: en la vía pública, la mujer pidió prestado un celular con la excusa de hacer una llamada por una supuesta emergencia familiar. Una vez con el teléfono en la mano, escapó e incluso intentó pedir dinero a cambio para devolverlo.
Con el avance de la causa, la Fiscalía reunió pruebas, testimonios y registros que permitieron reconstruir los hechos. Frente a ese escenario, la imputada confesó su participación y aceptó un acuerdo judicial.
El tribunal homologó el acuerdo y la condenó a ocho meses de prisión de ejecución condicional, lo que significa que no irá a la cárcel, pero deberá cumplir una serie de condiciones durante dos años.
Entre ellas, se le impuso la obligación de no cometer nuevos delitos, someterse a controles, no consumir drogas ni abusar de alcohol, y someterse a evaluación por posibles problemas de consumo. Además, se le prohibió acercarse a las víctimas y volver a ingresar al comercio donde ocurrió uno de los robos.
La resolución también dispuso su libertad, aunque bajo cumplimiento estricto de estas pautas.
El caso deja al descubierto una modalidad reiterada, con objetivos claros y víctimas en situaciones de vulnerabilidad.
Y una advertencia: la próxima vez, la condena podría no ser condicional.