Todo ocurrió en segundos. Una maniobra imprudente, una reacción imposible y una caída que terminó en un proceso judicial que se extendió durante años. Ahora, la Justicia habló.
Un fallo del Juzgado Civil de Cipolletti determinó que un vecino de Catriel deberá responder por el accidente ocurrido el 27 de octubre de 2021 en la localidad petrolera, donde un motociclista resultó lesionado tras una maniobra que cambió todo.
Según quedó acreditado, el conductor realizó un giro en “U” de manera antirreglamentaria y sin advertir la circulación de la víctima, interponiéndose en su trayectoria. El motociclista no pudo evitar el impacto y terminó cayendo sobre el asfalto.
Aunque en su defensa intentó sostener que “no hubo contacto” y que el conductor de la moto “se cayó solo”, la reconstrucción del hecho y las pericias fueron contundentes: la maniobra del automóvil fue el desencadenante del accidente.
La Justicia fue clara: no hace falta un choque directo para que exista responsabilidad. Alcanzó con demostrar que el vehículo generó un obstáculo que alteró el tránsito y provocó la caída.
El caso ya había tenido un paso por la vía penal, donde el conflicto se cerró con un acuerdo y el pago de $75.000. Sin embargo, ese monto no significó el final del reclamo.
El juez rechazó uno de los principales argumentos de la defensa —la llamada “cosa juzgada”— y dejó en claro que la acción civil es independiente de la penal, habilitando así un reclamo mucho mayor.
A partir de ahí, el expediente avanzó con pericias médicas y técnicas que confirmaron las consecuencias del hecho: el motociclista sufrió una lesión en la rodilla derecha que derivó en una incapacidad permanente del 13%, con impacto directo en su vida laboral.
También se comprobó la destrucción total de la moto, gastos médicos y otras consecuencias económicas derivadas del accidente.
El resultado final fue contundente: la indemnización fijada supera los $50 millones solo en concepto de incapacidad, a lo que se suman otros montos por daños materiales, gastos y más intereses acumulados.
En total, el fallo configura una condena económica muy superior a lo que inicialmente se había discutido en sede penal.
Otro punto clave del caso fue el rol de la aseguradora. La compañía intentó desligarse alegando que el siniestro no fue denunciado en tiempo y forma. Sin embargo, ese planteo no logró frenar el avance del reclamo.
El expediente dejó una conclusión que resuena más allá del caso puntual: las maniobras imprudentes en la vía pública tienen consecuencias, incluso cuando no hay un choque directo.
Y también expone otra realidad: acuerdos menores en instancia penal no impiden que, años después, la Justicia civil termine fijando indemnizaciones millonarias.
Porque a veces, lo que parece un accidente menor… termina siendo un fallo que cambia todo.