“La Escuela 281 es una vergüenza en el estado en el que se encuentra. ¡Necesitamos solución por la seguridad de nuestros hijos!”. Con estas palabras, Valeria Medina, madre de una alumna, expresó en redes sociales el malestar y la preocupación de muchas familias por el deterioro edilicio del establecimiento. Su publicación fue acompañada por imágenes que muestran alambrados rotos y un paredón con ladrillos sueltos, entre otros signos de abandono.
El mensaje generó rápida repercusión en la comunidad educativa, que viene denunciando desde hace años la falta de obras básicas en uno de los establecimientos más antiguos de Catriel. Fundada en 1974, la Escuela Primaria N°281 aún no cuenta con un Salón de Usos Múltiples (SUM) ni con mobiliario adecuado para el patio, como bancos o mesas. Además, el paredón perimetral deteriorado plantea riesgos para la seguridad del alumnado.
Madres y padres expresaron que los reclamos han sido elevados en múltiples ocasiones a través de notas, cartas y reuniones, pero hasta ahora “siempre han quedado archivados y olvidados”.
“Hace años se viene pidiendo un SUM para esta escuela, pero no dan bola”, comentó otra madre, quien explicó que su hija cursó siete años en la institución. “El paredón está igual desde siempre y parece que a nadie le importa”, agregó.
La propuesta que surgió entre las familias es clara: visibilizar el reclamo, juntar firmas, articular con la dirección y amplificar el mensaje en redes sociales. “La idea es que no queden los pedidos en el archivo, sino que finalmente se les dé curso”, señalaron.
A 50 años de su creación, la comunidad educativa de la Escuela 281 espera que los reclamos no caigan en saco roto y que la infraestructura acompañe la dignidad del derecho a aprender.