La comisaría U9 de Catriel vivió un cambio radical en apenas unos días. Aunque el viernes 24 de enero se había trasladado al último detenido, desocupando finalmente los calabozos tras casi un año, este lunes 27 un violento homicidio con arma blanca en el barrio Preiss volvió a poner en evidencia el alto nivel de violencia en la sociedad.
Un hombre de unos 50 años murió tras ser atacado con un arma blanca en un enfrentamiento que, según las primeras investigaciones, se dio en el marco de un conflicto familiar. El hecho ocurrió cerca de las 21:30, en las calles Montreal y Chelforó. La víctima fue trasladada al hospital local con múltiples heridas, pero falleció antes de ser derivada a un centro de mayor complejidad.
El ataque estaría relacionado con denuncias previas de un presunto abuso hacia un hijo de la víctima. Fuentes judiciales confirmaron que el hombre habría acudido al domicilio del agresor, lo que desencadenó una pelea que terminó de manera fatal. Un hombre fue detenido y permanece bajo investigación, mientras el fiscal Leandro López avanza con las pericias y la autopsia correspondiente.
El homicidio ocurrido apenas tres días después de que los calabozos quedaran vacíos subraya las enormes dificultades que enfrenta la seguridad en Catriel. La sobrecarga del sistema judicial y penitenciario, junto con la insuficiencia de recursos policiales, sigue siendo un problema estructural en la ciudad. La U9, que debería enfocarse en delitos complejos como este, continúa enfrentando limitaciones críticas, como la falta de móviles y personal operativo para cubrir las necesidades de una ciudad que creció significativamente en los últimos años.
A esto se suma la presión sobre la Comisaría de Familia, que no cuenta con los recursos suficientes para atender adecuadamente la problemática de la violencia de género y familiar. Sin un móvil propio y con personal insuficiente, esta dependencia se encuentra desbordada, delegando muchas de sus tareas en la U9. El incidente en barrio Preiss resalta la importancia de contar con un sistema de seguridad integral, que permita prevenir y responder rápidamente a este tipo de conflictos antes de que escalen.
Cambio de mando: un nuevo jefe para enfrentar viejos problemas
En este complejo escenario, la comisaría U9 se prepara para recibir a un nuevo jefe policial. Horacio Daniel Barne, proveniente del ámbito penitenciario, será el encargado de asumir la conducción de la unidad, aunque aún no hay una fecha confirmada para su presentación oficial.
Barne tendrá por delante una serie de desafíos urgentes. Por un lado, deberá reorganizar los recursos limitados de la comisaría para responder a la creciente demanda de seguridad en la ciudad. La realidad de Catriel demanda la creación urgente de una subcomisaría para atender operativamente a sus once barrios de forma más eficiente. Por otro lado, sería fundamental coordinar esfuerzos con la Comisaría de Familia y las autoridades judiciales para fortalecer la prevención y protección en casos de violencia de género y familiar, una problemática que sigue en aumento. Este es un reclamo desde el ámbito local que no es nuevo, pero todavía no encuentra una respuesta concreta por parte de Provincia y del sistema judicial.
Además, el nuevo jefe tendrá que lidiar con el desfinanciamiento crónico que afecta a la policía local. Desde hace años, los efectivos de la U9 enfrentan dificultades para mantener operativos los pocos móviles disponibles y garantizar la compra de insumos básicos, un problema que frecuentemente recae en sus propios bolsillos o en aportes de la municipalidad y privados, afectando la independencia operativa de la fuerza. Cabe resaltar que estos gastos deberían estar cubiertos por la jefatura policial o por el gobierno provincial.
El violento episodio de este lunes (27-01), pone en debate nuevamente la inseguridad en Catriel. Es claro que el sistema local arrastra los males generalizados del sistema provincial, ambos necesitan una reestructuración profunda y soluciones integrales. La liberación de los calabozos, aunque significativa, fue un alivio temporal que no aborda las causas de fondo: la falta de planificación, recursos y coordinación entre las distintas instituciones responsables de garantizar la seguridad y la justicia.
El nuevo jefe policial deberá enfrentar un contexto difícil, marcado por el aumento de los delitos, la violencia intrafamiliar y la falta de infraestructura adecuada. La creación de una subcomisaría, la asignación de más personal y móviles para las dos dependencias locales, y la mejora en la atención judicial son medidas urgentes para responder a las necesidades de una comunidad que espera una mayor protección y eficiencia en la prevención del delito.
Lograrlo requerirá el respaldo firme y comprometido no solo de las autoridades locales y provinciales, sino también de la exigencia continua de la comunidad catrielense en general para conseguir implementar soluciones concretas y sostenibles.
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