Cinco días después de la publicación sobre el episodio ocurrido cerca de la Unión Deportiva Catriel, las repercusiones siguen creciendo en redes sociales. Lo que comenzó con el relato de una vecina que aseguró que una camioneta “pasó a llevar” a un chico que iba en bicicleta rumbo a entrenar, terminó abriendo un intenso intercambio entre vecinos sobre cómo se circula hoy en Catriel.
Entre los cientos de comentarios aparecieron experiencias personales, críticas al tránsito, cuestionamientos a conductores, peatones y ciclistas, además de reclamos por mayores controles y educación vial.
“La velocidad de autos y camionetas en la ciudad es alevosa”, escribió Liliana Silva, quien aseguró vivir sobre calle Zurita y ver vehículos pasar “a 80 kilómetros por hora” incluso cerca del semáforo de Mendoza. Pero además planteó otra mirada que generó debate: la responsabilidad compartida entre todos los actores del tránsito.
“He tenido que esquivar chicos en bici que vienen de a tres en la misma bici, sin casco, en contramano, cruzan en rojo… hay que manejar a la defensiva porque podemos atropellar a alguien en cualquier momento”, sostuvo.
Su comentario puso sobre la mesa una discusión incómoda: no solo la velocidad preocupa a los vecinos, sino también la falta de conciencia vial generalizada.
Otro de los comentarios que generó repercusión fue el de Ariel Albornoz, quien cuestionó el trabajo de algunos inspectores de tránsito y reclamó más formación y prevención. Según expresó, los controles deberían enfocarse en ordenar la circulación y educar, especialmente en horarios escolares.
“Si educaran habría mejores resultados”, escribió.
Desde otra mirada, Mirta Peñalve apuntó a la necesidad de mayor precaución por parte de peatones y familias. “Los chicos cruzan corriendo sin mirar”, comentó, al tiempo que pidió presencia policial y controles permanentes.
Sin embargo, muchos vecinos volvieron a centrar el foco en la velocidad con la que circulan algunos vehículos cerca de sectores deportivos y barrios residenciales. Denis Diorio fue contundente: “Es tremendo cómo pasan por la Depo, más en horario que salen y entran los chicos de entrenamiento”.
A ese reclamo se sumó Mariana Bracamonte, quien advirtió sobre situaciones similares en otras calles de la ciudad. “Son súper pisteros dentro de Catriel”, escribió sobre lo que ocurre sobre calle Arabia.
La discusión terminó mostrando algo más profundo que un episodio aislado: el temor creciente de muchas familias frente a una convivencia vial cada vez más tensa en distintos puntos de Catriel.
Mientras continúan los controles en inmediaciones de la Depo, el debate sigue abierto y los comentarios reflejan una sensación compartida entre muchos vecinos: que la ciudad necesita con urgencia más conciencia, más prevención y menos velocidad antes de que ocurra una tragedia.
