El traspaso del personal de Medanito a Geopetrol por el área Medianera quedó firmado esta semana y contempla la continuidad laboral de los trabajadores con reconocimiento de antigüedad, según información a la que accedió VientoSur.
El dato es importante para Catriel porque despeja una de las principales dudas que había dejado el cambio de operadora: qué iba a pasar con la gente afectada al yacimiento Medianera, un área histórica de la actividad hidrocarburífera local.
De acuerdo con la información reunida por este medio, el acuerdo quedó formalizado bajo una condición central: los trabajadores pasan con continuidad laboral y con la antigüedad reconocida. En la práctica, ese punto evita que el cambio de empresa implique empezar de cero y protege derechos adquiridos dentro de una actividad sensible para la economía de la ciudad.
Medianera pasó a manos de Geopetrol en el marco del nuevo esquema de concesiones petroleras definido para áreas maduras de Río Negro. La empresa también quedó vinculada a Rinconada–Puesto Morales, otro bloque estratégico para la zona de Catriel.
En ese marco, Geopetrol comprometió un plan de inversiones total de USD 6.170.000 para ambas áreas durante los diez años de concesión. Para Medianera, la propuesta incluye USD 605.000 en continuidad operativa durante los primeros dos años y USD 1.625.100 en desarrollo e inversiones para los ocho años restantes. Para Rinconada–Puesto Morales, el plan prevé USD 1.400.000 para continuidad operativa y USD 2.540.000 para desarrollo posterior.
De todos modos, en esta etapa el dato central no pasa solo por los montos comprometidos, sino por cómo ese nuevo esquema se traduce en continuidad laboral, operación efectiva y protección de derechos adquiridos.
La transición petrolera no se mide solo por inversiones o nuevos operadores: también por la continuidad laboral, la antigüedad reconocida y la claridad con la que se ordena el cambio para quienes sostienen la actividad todos los días.
El caso de Medianera tiene una importancia particular porque Medanito tuvo una presencia histórica en la región, tanto por el área petrolera como por su estructura vinculada al gas, con instalaciones de compresión, acondicionamiento y tratamiento en cercanías de la ciudad.
La diferencia entre ambos procesos es clara: en Medianera el pase quedó firmado con continuidad laboral y antigüedad. En Puesto Morales, en cambio, las conversaciones siguen orientadas a ordenar pagos, documentación laboral y condiciones para reactivar el yacimiento.
Para Catriel, el punto de fondo es concreto: la transición de áreas petroleras no se mide solamente por inversiones, producción o nuevos operadores. También se mide por la protección efectiva del empleo y por la claridad con la que se resuelven los derechos de quienes sostienen la actividad todos los días.
Ahora resta conocer si las empresas, los gremios o los organismos intervinientes harán pública la documentación completa del acuerdo y el alcance exacto del personal incluido en cada transición.
