Un proyecto presentado en la Legislatura de Río Negro busca que la enseñanza del idioma inglés sea obligatoria desde el nivel inicial y durante los primeros años de la escuela primaria.
La iniciativa propone incorporar el inglés como contenido obligatorio para niños y niñas desde los 3 años que asistan a jardines maternales, jardines de infantes y escuelas primarias dependientes del Ministerio de Educación y Derechos Humanos de la provincia.
De aprobarse, la enseñanza del idioma se aplicaría de manera gradual y continua en el nivel inicial y en 1°, 2° y 3° grado de primaria.
El proyecto apunta a un tema sensible dentro del sistema educativo: la desigualdad en el acceso a idiomas. Sus fundamentos advierten que, mientras muchas escuelas privadas ya incorporan el inglés con fuerte presencia desde edades tempranas, gran parte de la educación pública no garantiza esa misma oportunidad.
Según los datos citados en la iniciativa, el déficit en la enseñanza de un idioma extranjero en la educación pública primaria alcanza el 68,2%, mientras que en el sector privado es del 15,4%. La diferencia también se profundiza por nivel socioeconómico: en los sectores de menores ingresos el déficit llega al 81,9%, frente al 12,1% en los sectores de mayores ingresos.
Los autores del proyecto sostienen que el inglés funciona hoy como una herramienta clave de acceso a información, tecnología, formación académica y oportunidades laborales. Por eso plantean que, si el Estado no garantiza su enseñanza en la escuela pública, la brecha educativa tiende a ampliarse.
La propuesta también se apoya en argumentos pedagógicos vinculados a la primera infancia. Según el texto, los primeros años de vida son una etapa favorable para la incorporación de nuevas lenguas, especialmente cuando el aprendizaje se trabaja a través del juego, la oralidad y experiencias adecuadas a la edad.
El proyecto fue impulsado por los legisladores Patricia Mc Kidd, Gabriela Picotti, Santiago Ibarrolaza, Claudio Doctorovich y Martina Lacour.
La discusión recién comienza, pero el tema promete abrir debate en la comunidad educativa: qué lugar debe ocupar el inglés en la escuela pública, desde qué edad debería enseñarse y cómo garantizar que esa incorporación no dependa del lugar donde nace o estudia cada niño.
En una provincia con ciudades alejadas de los grandes centros urbanos, como Catriel, el planteo también toca una pregunta de fondo: cómo asegurar que los chicos y chicas de la educación pública accedan a las mismas herramientas que hoy muchas familias buscan por fuera de la escuela.
