La convocatoria pública realizada este 9 de febrero en la Plaza de la Familia para reclamar soluciones de fondo por el servicio de agua potable dejó una imagen elocuente: solo unas 30 personas se acercaron a firmar el petitorio impulsado por el Concejo Deliberante.
La actividad se desarrolló en medio de reclamos sostenidos por cortes, baja presión y falta de información oficial, una situación que se repite desde hace años en distintos barrios de la ciudad. Vecinos aseguran que los reclamos son registrados, pero que el servicio continúa funcionando de manera irregular.
Desde la organización señalaron que la convocatoria se difundió con poco margen de anticipación, lo que pudo haber incidido en la asistencia. No obstante, la baja participación volvió a reflejar una dificultad persistente en Catriel para construir acciones colectivas frente a problemáticas estructurales que afectan a amplios sectores de la población.
La crisis del agua no es un fenómeno reciente. Registros y antecedentes locales indican que las fallas en el sistema de abastecimiento se arrastran desde 2003, atravesando distintas gestiones y planes de obra que no lograron resolver el problema de manera definitiva. Pese al escenario, desde el Ejecutivo municipal ratificaron que el reclamo continuará por los canales institucionales, con gestiones ante organismos provinciales y el seguimiento desde el Concejo Deliberante, insistiendo en la necesidad de concretar la nueva planta potabilizadora para la ciudad.
En las primeras horas del día siguiente a la convocatoria, el servicio comenzó a normalizarse parcialmente. Sectores como Lote 15 y Cuatro Esquinas fueron de los primeros en recuperar la provisión, aunque persiste la expectativa por una solución estable y de largo plazo.
El malestar por el servicio de agua se mantiene desde hace años en Catriel. En casa oportunidad, vecinos y vecinas denuncian cortes prolongados, baja presión y agua turbia, y aseguran que, si bien los reclamos formales son asentados, el servicio no se regulariza de manera sostenida.
Hasta el momento, Aguas Rionegrinas S.A. y el Gobierno de Río Negro no emitieron comunicados oficiales explicando las causas de las fallas de un servicio que tiene una evidente deficiencia por falta de infraestructura adecuada.
