La discusión ya no es solo política ni técnica. Es concreta. Y puede definir el futuro económico de Catriel. Este miércoles 8 de abril a las 20 horas, el municipio volverá a abrir el debate por las regalías hidrocarburíferas en una nueva convocatoria pública en la Terminal de Ómnibus.
El dato no es menor: se trata de la segunda reunión abierta en medio de un conflicto que viene creciendo y que podría implicar una fuerte reducción en los ingresos que recibe la ciudad por la actividad petrolera.
Las regalías son el dinero que las empresas pagan por extraer petróleo y gas. En Catriel, esos fondos no son un detalle: sostienen obras, servicios y gran parte del funcionamiento del municipio. Por eso, cualquier cambio en su distribución impacta de lleno en la vida cotidiana.
El conflicto se desató cuando el gobierno provincial puso en discusión el sistema vigente desde 2004 y propuso nuevos criterios para repartir esos recursos. Entre ellos, la producción acumulada, la cantidad de pozos y la incidencia de la actividad en cada localidad.
Pero en Catriel encendieron las alarmas. Según los primeros cálculos expuestos por el municipio, la ciudad podría pasar de recibir cerca del 60% del total a aproximadamente el 30%, lo que implicaría una caída cercana al 50% de sus ingresos por regalías.
Ese escenario generó una fuerte reacción. En la primera convocatoria realizada en marzo, vecinos, organizaciones y referentes políticos firmaron un documento conjunto en el que rechazaron la propuesta y declararon a la ciudad en estado de alerta.
“Reducir nuestros ingresos es condenar a la ciudad”, fue una de las frases que sintetizó el clima del encuentro.
Desde la provincia, en cambio, sostienen que no se trata de quitar recursos, sino de actualizar el sistema con datos más actuales y ampliar la distribución a más municipios. Aseguran además que cualquier cambio deberá pasar por la Legislatura.
En paralelo, el municipio también cuestionó el modelo técnico utilizado. Uno de los puntos más sensibles es que el cálculo provincial —según se expuso— estaría basado en apenas 622 pozos de un total de más de 5.400, lo que puso en duda la representatividad del análisis.
En ese contexto, la nueva convocatoria busca algo más que informar. Intenta sostener el nivel de participación que tuvo la primera reunión y construir una posición común frente a un debate que todavía está abierto.
Pero también deja una pregunta en el aire.
Si la primera asamblea marcó una reacción fuerte, esta segunda reunión puede mostrar si esa preocupación se sostiene en el tiempo o si el tema vuelve a quedar en manos de unos pocos.
Porque lo que está en juego no es solo un porcentaje.
Es, en definitiva, cuánto de la riqueza que sale del subsuelo de Catriel vuelve a la ciudad. Y quién decide ese destino.