Catriel frente a una oportunidad histórica: del petróleo a la bioeconomía

El desarrollo del cannabis medicinal y el cáñamo industrial abre una oportunidad concreta para Catriel, que requiere decisión, articulación y formación.

Por Elio Carrasco, secretario de la Cooperativa Quatrifinio

En los próximos días se realizará en General Roca un encuentro binacional sobre cannabis medicinal y cáñamo industrial que reunirá a investigadores, empresas y organismos de Argentina y Brasil. No es un evento más. Es una señal clara de hacia dónde se está moviendo el mundo productivo, científico y tecnológico.

Desde Catriel, no podemos mirar ese proceso desde afuera.

La Cooperativa Quatrifinio nace como la primera experiencia local organizada que apuesta al cultivo agroecológico, la salud y el desarrollo de una industria vinculada a la remediación ambiental. No es una idea en construcción: es un camino que comenzamos a transitar en 2022, con trabajos de fitomejoramiento genético de cannabis medicinal, y que hoy, en 2026, se reafirma con una experiencia concreta y exitosa de cultivo de cáñamo industrial en Peñas Blancas.

Desde la Cooperativa Quatrifinio ya realizamos la preinscripción para participar del encuentro, que cuenta con cupos limitados y requiere confirmación previa. Nuestra intención es poder estar presentes para seguir formándonos y generando vínculos, entendiendo que estos espacios son clave para el desarrollo de capacidades locales.

En ese mismo sentido, resulta importante señalar que quienes tengan interés en participar —especialmente desde el ámbito público— deberían inscribirse con anticipación, ya que la disponibilidad es acotada y este tipo de instancias representan una oportunidad concreta de acceso a conocimiento estratégico para la región.

Nuestra ciudad tiene más de 60 años de historia vinculada a la explotación petrolera. Ese proceso dejó desarrollo, pero también desafíos. Hoy, en un contexto de reconfiguración productiva en torno a Vaca Muerta, se abre una pregunta inevitable: ¿cómo diversificamos nuestra matriz económica?

El cannabis medicinal y el cáñamo industrial aparecen como una oportunidad concreta. No solo por su potencial productivo, sino también por su capacidad de integrarse a estrategias de remediación ambiental, un tema central en territorios con pasivos derivados de la actividad hidrocarburífera.

En este punto, resulta clave el rol de la Fundación Polo Tecnológico de Catriel. Su propio estatuto establece como objetivos el desarrollo sustentable, la investigación aplicada, la articulación con sectores productivos y la implementación de proyectos de innovación, incluyendo la remediación ambiental.

Hoy, la Fundación viene trabajando en líneas importantes como la producción porcina y el acompañamiento a productores de alfalfa. Pero creemos que es momento de dar un paso más: incorporar de manera decidida nuevas líneas de investigación y desarrollo vinculadas al cáñamo industrial.

A nivel internacional, existen experiencias concretas —en países como Canadá, China e Italia— que demuestran la capacidad del cáñamo para la fitorremediación de suelos contaminados, así como su potencial para la generación de biomateriales, bioconstrucción y productos industriales de alto valor agregado. Y hay un dato no menor. El cáñamo no solo produce: también repara. Es una de las pocas plantas capaces de transformar suelos degradados en oportunidades productivas.

En paralelo, es necesario pensar políticas públicas locales que acompañen estos procesos. Catriel tiene la posibilidad de avanzar hacia una normativa de vanguardia que promueva la investigación, la producción y los servicios de remediación ambiental con cáñamo.

En ese marco, también resulta estratégico impulsar el desarrollo de bioelaborados, biofábricas y sistemas de compostaje, herramientas ya utilizadas en distintos países para la recuperación de suelos degradados. Estas técnicas no compiten con el uso del cáñamo: se complementan.

Desde Quatrifinio ya estamos trabajando en propuestas concretas en este sentido, con la intención de articular con el Concejo Deliberante y otros actores institucionales.

Nuestro propio estatuto como cooperativa nos marca el camino: investigación, producción, desarrollo tecnológico, capacitación y articulación con el sector público y privado. No se trata solo de producir, sino de generar conocimiento, valor agregado y soluciones para problemas reales.

Además, este proceso encuentra respaldo en el marco normativo vigente. Río Negro cuenta con leyes que promueven la investigación y el uso medicinal del cannabis, y a nivel nacional se ha avanzado en la regulación de la industria del cannabis y el cáñamo, sentando bases para su desarrollo productivo.

El desafío ahora es territorializar esas herramientas. Que no queden solo en el papel.

Por eso, este encuentro binacional representa una oportunidad concreta. No solo para quienes ya estamos trabajando en el sector, sino también para que funcionarios, instituciones y actores locales puedan informarse, capacitarse y proyectar políticas públicas con base en conocimiento real. Invito a quienes deseen participar, a inscribirse mediante este link.

En un escenario de cambios profundos, acceder a estos espacios de formación y articulación no es un detalle menor: puede marcar la diferencia entre anticiparse al futuro o llegar tarde.

Catriel ya dio señales de querer diversificarse. Ahora tiene la posibilidad de hacerlo con una mirada estratégica, sostenible y con proyección a largo plazo.

El futuro no es inmediato, pero empieza a construirse en decisiones como estas.

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