La crisis en el sistema de salud pública de Río Negro dejó de ser un rumor interno para convertirse en un problema imposible de disimular. En los últimos días se acumularon renuncias en cargos de conducción, reclamos sindicales, una revisión oficial por faltantes de insumos en un hospital y nuevas señales de tensión dentro de una estructura que, según denuncian desde los propios hospitales, funciona al límite.
El dato que volvió a encender las alarmas fue la renuncia del doctor Sauel de Souza a la dirección del hospital de Fernández Oro. Había asumido en abril de 2024 y su salida ya fue elevada al Ministerio de Salud. Aunque oficialmente no se informaron los motivos, la dimisión se conoció en medio de un escenario sensible: el propio Ministerio activó una revisión interna en ese mismo hospital tras detectar inconsistencias en los registros de insumos médicos.
El ministro de Salud, Demetrio Thalasselis, confirmó que se inició un control sobre el circuito de farmacia del establecimiento y reconoció que se detectaron faltantes de insumos, aunque aclaró que todavía no se pudo establecer desde cuándo se producen. Según explicó, se están revisando ingresos, egresos, transferencias y reposición de medicamentos, al tiempo que se dispusieron medidas como un stock mínimo y una cámara de monitoreo en el área de farmacia.
Pero el problema no se limita a un solo hospital. Desde ASSPUR, el sindicato de Salud Pública de Río Negro, señalaron que hay renuncias en cadena en hospitales de Bariloche, Maquinchao, Fernández Oro, Cipolletti, Viedma y Jacobacci, además de cambios en el nivel central del Ministerio. Para el gremio, no se trata de episodios aislados sino de una crisis estructural atravesada por salarios bajos, falta de personal, sobrecarga laboral, deterioro edilicio y ausencia de políticas sanitarias eficaces.
En ese contexto también se produjo la salida de Sergio Wisky, quien venía desempeñándose en la conducción sanitaria provincial. Desde el Gobierno informaron que su alejamiento respondió a cuestiones personales vinculadas a su proyecto familiar, mientras que en paralelo se anunció la designación de Marina Deorsola como nueva secretaria de Salud. La funcionaria asumirá con el objetivo oficial de garantizar la continuidad del sistema y sostener la planificación sanitaria en todo el territorio rionegrino.

Sin embargo, la transición se da en medio de fuertes cuestionamientos. Desde ASSPUR aseguraron que el sistema se sostiene con “pluriempleo, jornadas extensas y estrategias de subsistencia”, y remarcaron que ni siquiera con el máximo de guardias se alcanza un ingreso digno. La dirigente gremial Marisa Albano también apuntó contra la conducción del área y sostuvo que el problema es más profundo que una renuncia puntual: según afirmó, la salud pública provincial atraviesa un deterioro que ya impacta tanto en los trabajadores como en la calidad de atención.
A eso se suma el conflicto por el pago de horas extras, otro foco de tensión que expuso la fragilidad del sistema. Según trascendió, el Ministerio detectó cerca de 700 agentes con cargas por encima de los topes fijados, lo que generó malestar en hospitales y reclamos sindicales. En varios casos, los directores argumentaron que esas horas fueron necesarias para cubrir servicios por la falta de personal.
Frente a ese cuadro, el Gobierno mantiene abierta una convocatoria para incorporar médicos y especialistas en distintas áreas críticas, entre ellas Cirugía General, Ginecología, Obstetricia, Pediatría, Neonatología y Clínica Médica. La medida busca reforzar equipos y sostener prestaciones esenciales, pero por ahora convive con un diagnóstico que crece desde adentro: un sistema exigido, con conducción inestable y cada vez más dificultades para dar respuesta en toda la provincia.
Lo que hoy queda expuesto es algo más que una discusión sindical o administrativa. Entre renuncias, faltantes, cambios de funcionarios y hospitales tensionados, la salud pública de Río Negro atraviesa una crisis que ya no se puede esconder. Y la pregunta que empieza a crecer es hasta dónde podrá resistir sin cambios de fondo.