La Ruta Nacional 151, que atraviesa 150 kilómetros del norte rionegrino, dejó de ser una simple traza: es el símbolo del abandono estatal y de un desbalance fiscal que golpea directamente a los vecinos. Desde Cipolletti hasta Catriel, su deterioro es manifiesto: pozos y ahuellamientos de hasta 24 cm, banquinas borradas, señalización ausente y tramos casi intransitables. Una vía indispensable para la salud, la educación y el transporte productivo, hoy pende de un hilo.
Al volante de una ambulancia, con pacientes rumbo al Alto Valle, el riesgo es real. Tambien cuando hay familias que deben viajar por controles médicos o tratamientos, estudiantes, trabajadores y deportistas que transitan a diario, y transportistas del sector petrolero que recorren esos kilómetros cada jornada. Todos conviven con una ruta que dejó de ser un camino: es una ruleta rusa cotidiana.
En este contexto, Catriel decidió no esperar más. La intendenta Daniela Salzotto confirmó en LU19 que el municipio tuvo que intervenir con fondos propios al menos cinco veces para hacer bacheos de emergencia. Y expuso una situación que genera creciente malestar: Los catrielenses no solo pagan con sus impuestos municipales para arreglar lo que Nación debería mantener. También abonan todos los meses el Impuesto a los Combustibles, que según la ley debe destinarse al mantenimiento vial. Pero Nación cobra y no realiza las tareas. Solo en 2025, ya se registraron más de 576 derivaciones sanitarias desde la ciudad, muchas de ellas por este corredor deteriorado.
La historia de la 151 es un inventario de promesas rotas. Asfaltada en los años 50 como parte del Plan Quinquenal, fue incluida en licitaciones no ejecutadas (como en 2012), proyectos no concretados (2023), obras menores (2024) y, finalmente, un recorte brutal en 2025 que superó el 60% del presupuesto de obra pública.
La falta de respuesta llevó a la provincia a acudir a la Justicia. El gobernador Alberto Weretilneck presentó una demanda ante el Juzgado Federal de Roca, acompañado por Salzotto, el ministro Alejandro Echarren, intendentes y cámaras empresariales. El pedido: medidas cautelares urgentes para evitar más víctimas y deterioro.
Desde Nación, el jefe de Vialidad en Río Negro, Enzo Fullone, cuestionó la judicialización y alegó que supuestamente ya se aplicaron «más de 700 toneladas de mezcla asfáltica», además de trabajos con “rapibache”. Sin embargo, reconoció que no alcanzan y aseguró que el litigio podría «desalentar inversiones».
Mientras tanto, más de 10.900 personas firmaron una petición online por el estado de la ruta, y Catriel fue sede de un foro regional donde se reclamó un plan integral de obras. El dato más crudo: la ciudad paga dos veces por una ruta que no funciona.
Hoy, la ruta no es solo una vía de conexión: es el espejo de cómo se reparten (o no) las responsabilidades del Estado. En Catriel, cada kilómetro sin reparar es una doble injusticia: una económica, otra vial. Y eso ya no se aguanta en silencio. Por eso el reclamo de la RN 151 cada vez crece más.
