La situación en uno de los barrios más poblados de Catriel encendió una nueva señal de alarma. En las últimas horas, el médico Facundo Ferrari advirtió públicamente que los desbordes cloacales en el sector de las 200 viviendas no solo continúan, sino que se agravaron.
Según describió, el problema lleva al menos tres semanas sin solución, con aguas servidas acumuladas en distintos puntos del barrio. “El panorama no cambió, está peor”, expresó, al tiempo que alertó por el riesgo sanitario que implica la exposición constante.
El dato que más preocupa es el contexto en el que ocurre. De acuerdo a su testimonio, niños del barrio juegan habitualmente en las inmediaciones de los desbordes, mientras que también se observa la presencia de animales sueltos que atraviesan las aguas contaminadas.
La combinación de estos factores genera un escenario delicado, especialmente por la posibilidad de enfermedades vinculadas a la exposición a residuos cloacales, en un entorno donde la situación parece haberse naturalizado por la falta de respuestas.
Ferrari aseguró que la situación ya fue denunciada ante los organismos correspondientes, pero hasta el momento no hubo intervención efectiva. “La denuncia está hecha, pero no hay respuesta de los responsables”, remarcó.
El caso vuelve a poner en foco el estado del sistema cloacal en la ciudad, que en distintos sectores viene mostrando señales de saturación y fallas reiteradas.
Mientras tanto, en el barrio, la escena se repite: aguas servidas, chicos jugando cerca y vecinos que esperan una solución que todavía no llega.