Un testimonio en el Juicio Escuelita confirmó a la U9 de Catriel dentro del circuito represivo de la dictadura

Un sobreviviente declaró que estuvo detenido en la Comisaría local días después del golpe de 1976. Su relato, en sede judicial, refuerza lo que ya señalaban documentos y fallos sobre lo ocurrido en la ciudad.

La reconstrucción de lo ocurrido durante la última dictadura en Catriel sumó en las últimas horas un elemento clave. En el marco del Juicio Escuelita, un sobreviviente declaró que permaneció detenido en la Comisaría 9ª pocos días después del golpe de Estado de 1976, aportando un testimonio directo en sede judicial que vuelve a ubicar a la ciudad dentro del circuito represivo de la región.

Se trata de Luis Mendoza, quien tenía 22 años cuando fue detenido el 27 de marzo de 1976. En su declaración, recordó que fue llevado a un calabozo de la dependencia local, donde permaneció privado de su libertad mientras era interrogado a punta de pistola sobre su actividad política y gremial. “El sábado ya estaba en un calabozo”, relató al reconstruir la secuencia de aquellos días.

El testimonio no solo describe lo sucedido, sino que lo sitúa con precisión en tiempo y lugar. Mendoza también identificó a quienes participaron del operativo, entre ellos a Miguel Ángel Ferrari y Carlos Carretto, hoy imputados por delitos de lesa humanidad en la causa que investiga el accionar de fuerzas de seguridad y militares en la Norpatagonia.

Su relato coincide con reconstrucciones previas incorporadas en expedientes judiciales y documentación oficial, donde ya se mencionaban detenciones ocurridas en Catriel en los días posteriores al golpe. Entre esos casos figura el de Félix Oga, quien fue detenido en el mismo contexto y luego trasladado a otros centros clandestinos, donde sufrió torturas.

La relevancia del testimonio radica también en el ámbito en el que fue dado: una audiencia judicial, bajo juramento, dentro de un proceso que busca establecer responsabilidades por crímenes de lesa humanidad. En ese marco, cada declaración no solo aporta memoria, sino también valor probatorio en la reconstrucción de los hechos.

La escena tuvo además un componente simbólico. La sala estuvo colmada y entre los presentes había estudiantes secundarios que asistieron como parte de una actividad educativa vinculada a la memoria histórica. Escucharon, en primera persona, el relato de lo ocurrido en su propia ciudad hace casi cinco décadas.

La causa continuará en los próximos días con nuevas audiencias y testimonios. Pero lo ya expuesto vuelve a consolidar una línea de reconstrucción que, con el paso del tiempo, suma voces, documentos y decisiones judiciales.

En Catriel, esa historia no solo se escribe en los tribunales. También se reconstruye cada vez que alguien vuelve a contar lo que pasó. Y cuando eso ocurre en un juicio, la memoria deja de ser solo relato: pasa a formar parte de la verdad judicial.

La propia Municipalidad de Catriel reconoce oficialmente a la Comisaría 9ª como Sitio Local de Memoria, señalando que “fue utilizada como centro de detención ilegal a partir del golpe de Estado de 1976”. El reconocimiento se basa en testimonios incorporados en causas judiciales con sentencia, entre ellas el fallo del Tribunal Oral Federal de Neuquén de 2018, donde se reconstruyeron detenciones ocurridas en la ciudad y se identificó a víctimas como Félix Oga y Luis Mendoza, quienes permanecieron privados de su libertad en esa dependencia antes de ser trasladados a otros centros del circuito represivo.

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