En tiempos donde muchas familias hacen cuentas todos los días para llegar a fin de mes, la historia de Diego Rodríguez Berhau empezó a compartirse entre grupos de WhatsApp y publicaciones locales por una razón simple: encontrar una manera de sostener el ingreso de su hogar mientras atraviesa un tratamiento de quimioterapia.
Diego lanzó un sorteo de un chulengo fabricado por él mismo, junto a algunos premios sorpresa, con números a la venta por $3000 o dos por $5000. La propuesta rápidamente comenzó a moverse entre conocidos, vecinos y clientes que ya conocían sus trabajos de herrería y parrillas artesanales. Si bien no se dedica a eso, realiza la actividad como un pasatiempo.
“Llevo más de seis meses sin poder trabajar porque estoy en tratamiento de quimioterapia. La idea es poder ayudar al sueldo”, expresó en un mensaje difundido junto al sorteo.
La aclaración sobre el objetivo de la iniciativa también llegó desde su entorno familiar. Su familia explicó que el tratamiento médico está cubierto por la obra social y que el propósito del sorteo es poder complementar los ingresos familiares durante este período donde no puede trabajar normalmente y solo percibe el sueldo básico.
El premio principal es un chulengo de gran tamaño construido artesanalmente, equipado con pala, atizador y tenedor. El sorteo se realizará una vez vendidos todos los números, del 00 al 199.
Más allá del premio, la iniciativa empezó a generar algo frecuente en Catriel cuando una historia logra tocar una fibra cercana: vecinos compartiendo publicaciones, difundiendo números y colaborando para acompañar a una familia atravesada por una situación compleja.
Porque detrás del sorteo no hay una campaña publicitaria ni una estrategia comercial. Hay un trabajador intentando sostenerse mientras enfrenta uno de los momentos más difíciles de su vida.
Quienes quieran colaborar pueden comunicarse directamente con los organizadores del sorteo a través de la red social de Diego Rodríguez.
