Weretilneck vs. Soria: cruce por Fred Machado y la sombra del narcotráfico en Río Negro

El gobernador y el diputado nacional se enfrentaron públicamente por presuntos vínculos con empresarios y organizaciones criminales. Soria acusó al oficialismo provincial de favorecer al entorno de Fred Machado, mientras que Weretilneck respondió mostrando fotos y señalando al roquense por su relación con el clan Montecino.

El cruce político entre Alberto Weretilneck y Martín Soria escaló en las últimas horas y trasladó la campaña rionegrina al terreno más áspero: acusaciones cruzadas por presuntos vínculos con el narcotráfico, concesiones mineras y empresarios con causas judiciales.

Todo comenzó cuando el diputado kirchnerista apuntó contra el gobierno provincial por su relación con Claudio Ciccarelli, primo del empresario Federico “Fred” Machado, sobre quien pesa un pedido de extradición a Estados Unidos. Soria afirmó que el familiar del empresario es “ñoqui del gobierno provincial” y controla “casi el 40 % de las arenas silíceas que se usan en Vaca Muerta”.

Desde Cipolletti, el gobernador Weretilneck recogió el guante y respondió con dureza. Negó cualquier vínculo político o financiero con Machado, explicó que los permisos mineros de Ciccarelli “están dentro del Código de Procedimiento Minero, como cualquier otra empresa”, y aseguró que representan “menos del uno por ciento de las arenas de Río Negro”.

Pero el mandatario fue más allá. En una rueda de prensa, mostró fotografías en las que —según afirmó— aparece Soria junto a un integrante del clan Montecino, una organización criminal cipoleña señalada por la Justicia por narcotráfico, homicidios y estafas. “Esta es la verdadera vinculación de la política con el narcotráfico en Río Negro: la relación de la familia Soria con la familia Montecino”, lanzó, exhibiendo las imágenes ante las cámaras.

Soria, por su parte, insistió en que el gobierno de Juntos Somos Río Negro “favoreció” al entorno de Machado mediante permisos y contratos. También apuntó contra la exsecretaria de Energía y actual candidata a senadora oficialista, Andrea Confini, a quien responsabilizó por las autorizaciones otorgadas.

Weretilneck replicó que su único contacto con Machado se dio “hace ocho o diez años” en una reunión vinculada al club Deportivo Viedma, cuando el empresario ofreció un posible auspicio deportivo. “Fue el único encuentro y no hubo ningún acuerdo político ni económico”, aclaró.

El enfrentamiento entre ambos dirigentes volvió a tensar el clima político en la provincia y reabrió un tema sensible: la frontera entre el poder político y los intereses delictivos en la región. Mientras Weretilneck intenta contener el impacto de las acusaciones, Soria busca capitalizar el escándalo en plena campaña hacia el Senado.

El duelo verbal promete continuar. En el tablero rionegrino, las arenas de Vaca Muerta y los fantasmas del narcotráfico se mezclan con la disputa por el poder político.