Un episodio registrado por las cámaras de seguridad del Vivero Municipal derivó en la desvinculación inmediata de un trabajador que tenía a su cargo una cuadrilla operativa. El hecho, ocurrido durante el horario laboral, involucró una situación de índole sexual con una compañera de sector.
La intendenta Daniela Salzotto resolvió su desvinculación al tomar conocimiento de lo ocurrido, informaron desde el Ejecutivo local. Según explicaron, se trataba de un trabajador con responsabilidad jerárquica y la decisión buscó marcar una línea clara sobre el uso del poder dentro del ámbito municipal.
Desde el entorno del gobierno se aclaró que no se aplicó sanción sobre la empleada involucrada, considerando su posición de subordinación frente al agente expulsado. “No se trata solo de una falta laboral. Hay una dimensión de desigualdad que debe contemplarse”, explicó una fuente.
El episodio se suma a otras situaciones detectadas en distintas áreas municipales mediante el sistema de videovigilancia. Desde el Ejecutivo indicaron que se trabaja en reforzar los protocolos internos y en generar espacios seguros dentro de los entornos laborales del Estado.
En paralelo, el Concejo Deliberante evalúa avanzar con una Comisión Investigadora ante una denuncia contravencional por acoso presentada por una joven contra un funcionario municipal. Aunque el caso está en etapa inicial, contribuye a encender las alertas sobre las condiciones laborales en el sector público local.
En Catriel, donde el vínculo entre la comunidad y el Estado es muy estrecho, estos casos abren una discusión más amplia sobre los límites del poder, el respeto en los espacios de trabajo y la responsabilidad institucional ante hechos sensibles.
Las situaciones plantean nuevos desafíos para la gestión municipal en materia de control, convivencia laboral y protocolos frente a situaciones de abuso de poder o conductas inapropiadas dentro del ámbito estatal.
