La crisis de Madalena Energy Argentina SRL dejó de ser un comentario recurrente dentro del sector petrolero y se convirtió en un hecho judicial con impacto regional. El Juzgado Civil, Comercial, Minería y Sucesiones N°3 de Cipolletti declaró oficialmente la quiebra de la empresa el pasado 6 de mayo, en el expediente “Madalena Energy Argentina S.R.L. s/ Quiebra”.
La resolución dispuso además el sorteo de síndico para el próximo 13 de mayo y convocó a los acreedores a presentar sus pedidos de verificación de créditos hasta el 10 de julio. También ordenó medidas sobre bienes, cuentas y documentación de la firma, además de restricciones patrimoniales y administrativas propias del proceso concursal.
La noticia llega en un momento particularmente sensible para Catriel, histórica capital petrolera de Río Negro, donde conviven dos procesos opuestos: por un lado, el desgaste de áreas convencionales maduras que hace años muestran caída de inversión y actividad; por otro, la expectativa generada por el crecimiento de Vaca Muerta, los proyectos de exportación y las nuevas obras de infraestructura energética que vuelven a poner a la región en el centro del mapa hidrocarburífero.
En paralelo, Catriel mantiene una discusión abierta con la Provincia por el nuevo esquema de distribución de regalías hidrocarburíferas, un debate que el municipio considera estratégico para sus finanzas y para el sostenimiento económico de una ciudad históricamente ligada al petróleo.
En ese contexto, la caída de Madalena expone otra cara de la industria: la fragilidad de algunas operadoras de áreas maduras que quedaron lejos del dinamismo económico y las inversiones que hoy concentra el desarrollo no convencional.
Meses antes de la quiebra, el Gobierno de Río Negro había decidido no renovar la concesión del área Rinconada–Puesto Morales, operada por Madalena, tras detectar incumplimientos que impidieron avanzar con una extensión contractual bajo los términos previstos por la legislación provincial.
La Provincia avanzó entonces con un nuevo proceso licitatorio buscando garantizar continuidad operativa y atraer inversiones en bloques que arrastraban años de baja actividad. Según distintas fuentes vinculadas al sector hidrocarburífero, la situación financiera y operativa de Madalena venía deteriorándose desde hacía tiempo, con dificultades para cumplir compromisos económicos, sostener inversiones y mantener regularidad en sus obligaciones.
Dentro del ámbito petrolero regional, la quiebra no aparece como un hecho sorpresivo. Distintas fuentes consultadas por VientoSur coinciden en que el deterioro de la empresa era conocido desde hacía meses tanto en ámbitos empresarios como técnicos y administrativos.
Fuentes provinciales sostienen que la transición comenzó antes del colapso judicial justamente para evitar una paralización abrupta de las operaciones. Según indicaron, la Provincia avanzó con la licitación antes de la declaración de quiebra y estableció condiciones vinculadas a la continuidad laboral y al reconocimiento de antigüedad de los trabajadores afectados por el cambio de operador.
Sin embargo, dentro del sector petrolero persiste preocupación por el impacto laboral y económico que puede dejar el proceso. Más allá de los anuncios provinciales, en ciertos sectores persisten todavía dudas sobre la continuidad efectiva de puestos de trabajo y sobre el alcance de las obligaciones pendientes con proveedores, contratistas y acreedores que ahora deberán presentarse formalmente ante la sindicatura judicial.
El expediente de quiebra menciona además un pedido previo impulsado por Compressco de Argentina SRL ante un juzgado comercial de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
Mientras tanto, la transición operativa continúa avanzando. En febrero, el Gobierno rionegrino informó que varias empresas habían presentado ofertas para áreas maduras, entre ellas Rinconada–Puesto Morales. Según pudo reconstruir VientoSur a partir de distintas fuentes del sector, la nueva etapa operativa quedaría en manos de Geopetrol, empresa que actualmente completa el proceso de traspaso.
La caída de Madalena vuelve a poner sobre la mesa una discusión que atraviesa a buena parte de las ciudades petroleras históricas de la región: qué ocurre con los yacimientos convencionales maduros en una etapa donde la atención política, financiera y empresarial parece concentrarse cada vez más en Vaca Muerta y los proyectos de exportación energética.
Catriel conoce bien esa tensión. Mientras nuevos proyectos prometen empleo, movimiento económico y expansión energética, parte de su economía todavía depende de áreas maduras que arrastran años de menor productividad, caída de inversión y creciente complejidad operativa. Fuentes del ámbito perolero aseguraron que en Puesto Morales no se perfora desde el año 2013.
En ese escenario, la quiebra de Madalena no representa únicamente el final de una empresa. También funciona como una señal de alerta sobre las dificultades que atraviesa una parte del sistema petrolero convencional en Río Negro, incluso en medio del auge energético que hoy redefine el mapa económico de la Patagonia.
