La motosierra también llegó a las cloacas. Mientras los reclamos por desbordes y aguas servidas se multiplican en distintos puntos de Catriel, el Gobierno nacional oficializó un recorte de $671.587.674 destinados a la obra de desagües cloacales de la ciudad. El dato no surge de una interpretación política ni de una estimación periodística: aparece expresamente en el anexo oficial de la Decisión Administrativa 20/2026.
El documento identifica de manera textual el proyecto afectado: “Construcción de Sistema de Desagües Cloacales para la Localidad de Catriel, Río Negro (BID 5285 OC-AR)”. La reducción presupuestaria figura dentro del Ministerio de Economía, en el área de Infraestructura, bajo el programa de Desarrollo de la Infraestructura Hidráulica y el subprograma de Apoyo para la Expansión de la Infraestructura para Agua y Saneamiento.
La baja consignada es de -$671.587.674 y corresponde a gastos de capital destinados a construcciones en bienes de dominio público. La propia planilla oficial también precisa que el financiamiento provenía de crédito externo, vinculado al préstamo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).
Pero el impacto para Catriel no es abstracto ni solamente presupuestario. La ciudad viene arrastrando problemas cloacales desde hace años, con vecinos denunciando derrames, olores persistentes, líquidos servidos en la vía pública y desbordes en distintos sectores urbanos. En los últimos meses, esos reclamos volvieron a intensificarse y comenzaron a aparecer cada vez con más frecuencia en redes sociales, medios locales y publicaciones vecinales.
En ese contexto, el recorte golpea directamente sobre una obra que había sido presentada como estructural para mejorar el sistema de saneamiento de la ciudad. El proyecto contemplaba la modernización del sistema de tratamiento de efluentes, ampliación de colectores principales, optimización de estaciones elevadoras y mejoras integrales para acompañar el crecimiento urbano de Catriel.
Cuando Nación anunció el avance de la obra en 2023, el proyecto era presentado como una intervención estratégica que beneficiaría a más de 24 mil habitantes y permitiría mejorar la capacidad y calidad del sistema cloacal local. La obra formaba parte del Plan Director de Desagües Cloacales impulsado por el Departamento Provincial de Aguas (DPA) dentro de una estrategia de saneamiento para distintas ciudades rionegrinas.
Ahí también aparece el componente provincial. Si bien los fondos y la ejecución dependían del esquema nacional financiado por el BID, la planificación del saneamiento en Catriel formaba parte de una política pública trabajada junto a organismos provinciales. El deterioro del proyecto, por lo tanto, no sólo afecta a Nación: también deja bajo presión a la Provincia y a los organismos responsables del seguimiento de infraestructura sanitaria en Río Negro.
El problema, sin embargo, nunca desapareció del todo. Las escenas de líquidos servidos acumulados en calles, pérdidas cloacales y sectores afectados por desbordes siguieron formando parte de la realidad cotidiana de muchos vecinos. Por eso, el recorte no impacta solamente sobre una planilla presupuestaria: impacta sobre una problemática concreta que la ciudad todavía no logró resolver.
No se trata de fondos que ya estuvieran en manos del Municipio, sino de una partida nacional asignada específicamente a una obra para Catriel. Pero para los vecinos, el resultado práctico es el mismo: menos dinero para una infraestructura básica en medio de una crisis sanitaria que continúa agravándose.
Ahora, la discusión vuelve a quedar abierta en varios niveles. Qué hará Nación con las obras paralizadas. Qué margen tendrá Río Negro para sostener o reactivar proyectos estratégicos. Y, sobre todo, cuánto tiempo más podrá seguir funcionando un sistema cloacal que desde hace años muestra señales de saturación mientras la ciudad continúa creciendo.