Madalena: qué se negocia realmente detrás del traspaso petrolero en Catriel

Mientras crece la expectativa por una posible firma, distintas reconstrucciones coinciden en que la discusión central ya no pasaría por si los trabajadores conservarán la antigüedad, sino por cómo se instrumentará legalmente la continuidad laboral tras la quiebra de Madalena Energy y quién responderá por los pasivos previos.

Durante los últimos días, el conflicto derivado de la quiebra de Madalena Energy Argentina SRL quedó atravesado por una pregunta que inquietó a decenas de familias petroleras de Catriel: qué pasará con los años de antigüedad acumulados por los trabajadores del área Rinconada–Puesto Morales.

Pero a medida que avanzaron las negociaciones, el eje del conflicto empezó a mostrar una zona más precisa y también más compleja. Según pudo reconstruir VientoSur a partir de distintas conversaciones vinculadas al proceso, la discusión principal ya no estaría centrada únicamente en la continuidad laboral, sino en cómo formalizar legalmente ese traspaso dentro de un escenario atravesado por la quiebra.

En términos simples: una cosa es que los trabajadores pasen al nuevo esquema operativo vinculado a GeoPetrol conservando antigüedad, categoría y condiciones laborales hacia adelante. Otra muy distinta es definir qué ocurre con deudas, salarios pendientes, indemnizaciones o pasivos laborales generados durante la etapa de Madalena.

Ese parece ser hoy el corazón de la negociación.

Distintas reconstrucciones coinciden en que el reconocimiento de antigüedad, categoría y continuidad laboral futura formaría parte del entendimiento general que se viene trabajando entre los actores involucrados. Sin embargo, hasta el momento no existe una comunicación oficial definitiva ni un acta pública que permita conocer los términos finales del eventual acuerdo.

El punto más delicado aparece en la forma jurídica que tendrá ese traspaso.

En las conversaciones vinculadas al proceso volvió a aparecer la referencia al artículo 229 de la Ley de Contrato de Trabajo, utilizado en casos de cesión de personal o continuidad de relaciones laborales bajo otro empleador. Esa figura aparece como una de las alternativas mencionadas para ordenar el pase de trabajadores dentro de un escenario particularmente complejo.

La dificultad es que Madalena no atraviesa una transición empresarial común. La empresa fue declarada en quiebra, y ese proceso abre una discusión distinta sobre pasivos, activos, créditos laborales y la intervención de la sindicatura.

Según la interpretación de distintas fuentes consultadas por este medio, el pliego del Concurso Público Nacional e Internacional Nº 02/2025 contemplaba la absorción bajo relación de dependencia de trabajadores afectados al área. Sin embargo, el debate actual gira alrededor del alcance jurídico concreto de esa absorción y de qué obligaciones previas quedarían dentro del proceso de quiebra.

Dicho de otro modo: el conflicto no se reduce a si los trabajadores siguen o no. La discusión pasa por cómo se reconoce esa continuidad sin trasladar automáticamente a la nueva operadora todos los pasivos anteriores de Madalena Energy.

Ese punto explica parte de la tensión de los últimos días.

Mientras algunos sectores vinculados a la negociación transmiten que la antigüedad no sería el obstáculo central, entre trabajadores continúa predominando la cautela. El temor es lógico: hasta que no exista un acta definitiva, firmada y clara, cualquier diferencia de redacción puede tener impacto directo sobre años de trabajo acumulado.

En ese contexto también apareció la preocupación por posibles interpretaciones vinculadas al artículo 247 de la Ley de Contrato de Trabajo, asociado a escenarios de fuerza mayor o disminución de trabajo. Entre trabajadores, esa posibilidad generó alarma por eventuales efectos sobre liquidaciones o indemnizaciones.

Sin embargo, distintas fuentes vinculadas al proceso señalaron que, hasta el momento, ese escenario no habría formado parte concreta de las negociaciones en curso. Tampoco existe una comunicación oficial que indique la aplicación de ese mecanismo.

La cautela, de todos modos, sigue siendo alta.

La discusión ya no pasa solamente por petróleo: pasa por qué valor tendrán años enteros de trabajo en Catriel

En las últimas horas circularon versiones sobre nuevas reuniones entre sectores sindicales, empresariales y actores vinculados al proceso de transición. También crecieron las expectativas sobre una posible firma formal del acuerdo. Pero dentro del grupo de trabajadores persiste una idea compartida: cualquier acta deberá ser leída con atención antes de ser firmada.

Esa desconfianza no aparece de la nada.

Tal como informó previamente VientoSur en “Antigüedad en juego: crece la tensión por el traspaso de trabajadores tras la quiebra de Madalena”, durante los primeros días del conflicto una de las principales preocupaciones giró alrededor del alcance real del reconocimiento de antigüedad laboral.

Luego, con el avance de las conversaciones, la discusión comenzó a desplazarse hacia otro terreno: no solo qué se reconoce, sino cómo queda escrito jurídicamente.

Ese detalle puede parecer técnico, pero para los trabajadores no lo es. En una negociación de este tipo, una palabra puede cambiar el alcance de un derecho, una deuda o una futura indemnización.

Por eso, mientras desde algunos sectores se transmite que habría avances importantes, en Catriel la expectativa sigue mezclada con prudencia.

La crisis de Madalena ya dejó de pertenecer exclusivamente al mundo petrolero. Durante los últimos días se instaló en grupos de WhatsApp, comercios, reuniones familiares y conversaciones dentro y fuera de los yacimientos. Lo que se discute en un acta laboral puede terminar impactando sobre salarios, deudas, estabilidad y futuro de más de 50 familias petroleras. Y mientras el tema crece en la conversación cotidiana de la ciudad, las expresiones públicas alrededor del conflicto siguen siendo, hasta ahora, escasas o nulas.

En paralelo, el caso también expuso una discusión más amplia sobre el futuro de las áreas maduras convencionales en Río Negro. Tal como reconstruyó este medio en “La crisis de Madalena expuso una pregunta incómoda en Catriel: qué futuro le queda al viejo petróleo convencional”, el deterioro operativo del área Rinconada–Puesto Morales venía siendo observado desde hace años por trabajadores y sectores vinculados históricamente a la actividad.

Caída de inversión, menor actividad, dificultades operativas y creciente incertidumbre comenzaron lentamente a transformar una discusión petrolera en una preocupación social mucho más amplia para Catriel.

En el plano judicial, la causa también sumó tensión luego de que la Justicia dispusiera restricciones de salida del país para socios gerentes de la firma, tal como informó VientoSur en “Quiebra petrolera en Catriel: la Justicia prohibió salir del país a los socios gerentes de Madalena”.

Durante las últimas horas también circularon versiones sobre nuevas reuniones y movimientos vinculados a las negociaciones en el Alto Valle entre representantes sindicales, sectores empresariales y actores relacionados con el proceso de transición. Hasta el momento no hubo confirmaciones oficiales sobre eventuales acuerdos ni sobre el contenido final de las conversaciones.

Por ahora, el traspaso continúa sin una comunicación pública definitiva sobre sus términos finales.

Y esa es, justamente, la clave del momento actual: la negociación parece haber dejado atrás algunas dudas iniciales, pero todavía no cerró el punto más importante para quienes esperan respuestas concretas.

Detrás de artículos legales, borradores y conversaciones reservadas, el conflicto ya no se discute solamente en términos empresariales o judiciales. Para muchas familias petroleras de Catriel, la pregunta terminó volviéndose mucho más cotidiana: qué valor tendrán finalmente los años trabajados cuando el nuevo esquema petrolero empiece a funcionar.