El Sindicato de Petróleo y Gas Privado de Neuquén, Río Negro y La Pampa expresó su respaldo al proyecto de ley destinado a promover el desarrollo del Gas Natural Licuado, conocido como GNL, y lo definió como una iniciativa estratégica para el futuro de Vaca Muerta y del empleo petrolero.
La organización que conduce Marcelo Rucci sostuvo que el desarrollo del GNL representa una oportunidad histórica para ampliar la producción, abrir nuevos mercados, atraer inversiones y consolidar el crecimiento energético de la región.
“Nosotros lo vemos bien, porque es ahora o nunca”, afirmó Rucci al fijar la posición del sindicato.
El dirigente consideró que el proyecto puede convertirse en el salto que necesita la industria para ampliar la escala productiva. Según planteó, el GNL permitiría prácticamente duplicar la producción actual, abrir nuevos mercados y generar recursos para el desarrollo regional.
El Gas Natural Licuado es una de las grandes apuestas energéticas vinculadas a Vaca Muerta.
Su desarrollo permitiría transformar el gas producido en la cuenca en un producto exportable a mercados internacionales, especialmente aquellos a los que no se puede llegar mediante gasoductos.
Para el sindicato, la discusión no es solo técnica o empresarial. El punto central es el empleo. La organización remarcó que los trabajadores petroleros fueron protagonistas del crecimiento productivo de la Cuenca Neuquina y que el nuevo escenario debe traducirse en oportunidades concretas para las familias de la región.
Para el sindicato, el GNL no es solo una obra energética: es la posibilidad de transformar el gas de Vaca Muerta en empleo, exportaciones y futuro para toda la región.


En el comunicado, el gremio también vinculó el debate con los cambios de la matriz energética mundial. El gas natural es considerado por muchos sectores como una energía de transición: menos contaminante que otros combustibles fósiles, pero todavía parte de una economía global que avanza hacia fuentes más limpias.
“Ante el avance de las energías limpias, sacar y comercializar el gas ahora es darle una oportunidad de trabajo a la gente, en lugar de que quede en el subsuelo sin haberlo explotado”, sostuvo Rucci.
La frase marca el corazón de la posición sindical: aprovechar la ventana actual del gas para generar trabajo, inversiones y desarrollo antes de que el cambio energético global reduzca la demanda o modifique las condiciones del mercado.
El sindicato también remarcó que el crecimiento de la industria debe fortalecer el arraigo, la capacitación y el progreso de las comunidades. En ese punto, el debate por el GNL alcanza directamente a ciudades hidrocarburíferas del norte patagónico, entre ellas Catriel, donde la actividad energética forma parte de la historia económica, laboral y social de la ciudad.
Aunque el comunicado se centra en el respaldo al proyecto, la discusión por el GNL también abre preguntas de fondo para la región: qué obras serán necesarias, qué tipo de empleo se generará, cómo se capacitará a los trabajadores, qué participación tendrán las provincias y cómo se distribuirán los beneficios del desarrollo energético.
Para el sindicato, Neuquén cuenta con los recursos, los trabajadores y la capacidad para liderar esta nueva etapa. Pero el impacto de una política energética de esta escala excede a una provincia: involucra a toda la cuenca, a Río Negro, a las ciudades petroleras y a los trabajadores que sostienen la producción.
“Si avanza la energía limpia, no nos podemos quedar con el gas en el subsuelo”, concluyó Rucci.
El respaldo sindical coloca al GNL en el centro de una discusión estratégica: si Vaca Muerta debe convertirse en una plataforma exportadora de gas, la pregunta clave será cómo transformar ese potencial en empleo, infraestructura, capacitación y desarrollo concreto para las comunidades de la región.
