Cuatro personas perdieron la vida este sábado 26 de julio en un choque frontal entre un automóvil Volkswagen Gol y un camión en la Ruta Nacional 151, a la altura de Catriel. El siniestro, ocurrido alrededor de las 11 de la mañana en condiciones climáticas adversas por nieve, vuelve a poner en el centro del debate el deplorable estado de esta vía clave para la región norte de la Patagonia.
Fuentes oficiales confirmaron que los cuatro ocupantes del vehículo menor fallecieron en el acto. Hasta el momento no se difundieron oficialmente las identidades, ni el lugar de origen de las víctimas.
La tragedia ocurre en un contexto de reclamos crecientes por el deterioro de la RN 151, una ruta estratégica para la actividad petrolera, los servicios esenciales y la conectividad entre Río Negro y La Pampa. A comienzos de julio, el gobernador de Río Negro, Alberto Weretilneck, presentó una demanda colectiva contra el Estado Nacional y la Dirección Nacional de Vialidad, solicitando medidas urgentes y la reparación integral de los 150 kilómetros que unen Cipolletti con el límite pampeano.
La presentación fue respaldada por intendentes como Daniela Salzotto (Catriel), Rodrigo Buteler (Cipolletti) y Enrique Rossi (Cinco Saltos), y por instituciones como la Cámara de Servicios Petroleros, la Cámara de Comercio de Cipolletti y la Defensoría del Pueblo de Río Negro. El argumento central: el abandono estatal de un corredor vial fundamental para la vida, la salud, la producción y la seguridad de miles de personas.
El documento judicial remarca que más de 10 mil estudiantes, 2.300 docentes, 576 traslados sanitarios anuales y el 72% del petróleo provincial dependen de esta vía. Vialidad Rionegrina diagnosticó una situación crítica: baches, deformaciones, ahuellamientos y descascaramientos en casi toda su extensión.
Desde el municipio de Catriel, la intendenta Salzotto denunció que la ciudad se vio obligada a realizar al menos cinco bacheos de emergencia con fondos propios. “Estamos pagando dos veces por una ruta que no es nuestra: con nuestros impuestos municipales y con el Impuesto a los Combustibles que Nación cobra pero no invierte”, advirtió recientemente en una entrevista radial.
La Ruta 151 arrastra una larga historia de postergaciones. Desde su pavimentación en los años 50, ha sido incluida en múltiples anuncios y licitaciones que nunca se concretaron. Gobiernos de distintos signos —Cristina Fernández de Kirchner en 2012, Mauricio Macri en 2018, Alberto Fernández en 2023 y Javier Milei en 2024— anunciaron obras parciales que quedaron en la nada. Este año, el recorte del presupuesto nacional para obra pública superó el 60%, agravando el panorama.
La demanda colectiva presentada por Río Negro también apunta al desvío de fondos del Fideicomiso de Infraestructura de Transporte, que debería financiar obras como las de la RN 151 a través del Impuesto a los Combustibles.
Mientras tanto, la ciudadanía se organiza. Más de 10.900 personas firmaron una petición online para exigir obras, y en Catriel se realizó un foro regional con fuerte participación comunitaria.
Hoy, la muerte de cuatro personas suma una nueva página dolorosa a un conflicto donde el abandono estatal tiene consecuencias letales. La 151 no es solo una ruta: es el termómetro de una deuda estructural con el interior profundo del país.
