Se detuvo la producción en Puesto Morales: la quiebra de Madalena entró en una nueva etapa

El último pozo dejó de operar este sábado. La paralización ocurre menos de 48 horas después de que la Provincia anunciara la adjudicación del área a Geopetrol con el objetivo de garantizar continuidad operativa y preservar empleo.

La crisis de Madalena Energy Argentina SRL sumó este sábado un hecho que marca un antes y un después dentro del conflicto que desde hace semanas mantiene en vilo a trabajadores, empresas y autoridades vinculadas al área Rinconada–Puesto Morales.

Según pudo reconstruir VientoSur a partir de distintas fuentes vinculadas al proceso, durante la jornada se completó la detención de la producción en el yacimiento y el último pozo activo dejó de operar durante la tarde.

De acuerdo con esas reconstrucciones, dentro del área sólo permanecieron en funcionamiento los sistemas mínimos necesarios para garantizar condiciones básicas de seguridad y suministro de energía, mientras que el personal operativo dejó de prestar tareas habituales.

Al cierre de esta edición, este medio pudo confirmar además que dentro del yacimiento permanecía únicamente personal afectado a tareas de seguridad.

El dato adquiere especial relevancia porque se produce en una etapa donde la discusión ya había comenzado a desplazarse desde la continuidad laboral hacia la implementación concreta de la transición operativa abierta tras la quiebra de Madalena.

Durante las últimas semanas, gran parte de las conversaciones giraron alrededor de la antigüedad laboral de los trabajadores, el futuro de los puestos de trabajo y las condiciones del traspaso hacia el nuevo esquema operativo. Este sábado apareció un dato nuevo: la producción quedó detenida.

Por el momento, este medio no pudo confirmar oficialmente cuáles fueron todos los factores que derivaron en la paralización ni si la medida responde a una única causa específica.

En los últimos días, trabajadores vinculados al área manifestaron inquietudes relacionadas con distintos aspectos de la transición en curso, entre ellos cuestiones vinculadas a la cobertura de riesgos laborales. Sin embargo, hasta el momento no existe una comunicación oficial que vincule de manera directa la detención de la producción con alguna situación particular.

Lo que sí aparece con claridad es que la crisis dejó de sentirse únicamente en expedientes, reuniones y negociaciones.

Ahora comenzó a impactar directamente sobre la actividad del propio yacimiento.

La discusión ya no pasa solamente por antigüedad, salarios o traspasos laborales. También involucra la continuidad efectiva de la producción en una de las áreas históricas de Catriel. En una ciudad donde la actividad petrolera atraviesa empleo, economía y vida cotidiana, llama la atención que las expresiones públicas visibles del arco político local sigan siendo, hasta ahora, escasas.

La novedad adquiere una dimensión todavía mayor porque ocurre apenas un día después de que el Gobierno de Río Negro comunicara oficialmente la adjudicación de las áreas Rinconada–Puesto Morales y Medianera a Geopetrol mediante el Decreto N.º 548/26.

En esa comunicación, la Provincia presentó la medida como una herramienta destinada a garantizar continuidad operativa, preservar puestos de trabajo y permitir que el nuevo concesionario inicie actividades a partir del 1 de junio.

La secretaria de Hidrocarburos, Mariela Moya, definió la adjudicación como una decisión estratégica para evitar la paralización de áreas maduras, sostener la producción y cuidar el empleo vinculado a la actividad hidrocarburífera.

Menos de 48 horas después de la oficialización de la adjudicación provincial, la producción quedó detenida.

La adjudicación se anunció para garantizar continuidad operativa. Menos de 48 horas después, la producción quedó detenida en Puesto Morales.

La situación también se desarrolla a pocos días de una audiencia convocada por el Juzgado Civil, Comercial, Minería y Sucesiones N.º 3 de Cipolletti para analizar distintos aspectos relacionados con la continuidad de la explotación y el futuro inmediato del área.

La causa ya había sumado tensión previamente con las medidas judiciales adoptadas en el expediente de quiebra.

Distintas fuentes vinculadas al proceso coinciden en que la continuidad futura de la explotación aparece encaminada desde el punto de vista administrativo y contractual, aunque persisten definiciones pendientes dentro del expediente judicial que todavía deben resolverse.

Esa tensión entre lo que ya está definido sobre el papel y lo que todavía no termina de materializarse en el terreno atraviesa buena parte de las conversaciones que hoy rodean al conflicto.

Mientras tanto, el expediente continúa avanzando con actuaciones vinculadas al proceso de quiebra y a la preservación de bienes relacionados con la empresa.

Aunque Catriel atravesó otros momentos de conflictividad petrolera a lo largo de su historia, distintas fuentes consultadas por VientoSur coinciden en que el escenario actual presenta características poco habituales: una quiebra judicial en curso, una transición operativa abierta, negociaciones laborales todavía pendientes y una paralización efectiva de la producción.

Desde que se conoció la quiebra de Madalena, VientoSur viene siguiendo de manera cronológica el impacto laboral, judicial y operativo del caso. La cobertura incluyó la carta difundida por trabajadores y ex trabajadores del área, las tensiones por la antigüedad laboral, las negociaciones por el traspaso, la intervención de la sindicatura, las medidas judiciales adoptadas en la causa y las definiciones pendientes sobre el futuro de Rinconada–Puesto Morales.

Ahora aparece un hecho nuevo y concreto.

La crisis ya no se discute solamente en expedientes, reuniones o borradores jurídicos.

Este sábado se detuvo el último pozo activo de Puesto Morales.

Y mientras el calendario avanza hacia el 1 de junio —fecha prevista por la Provincia para el inicio de operaciones del nuevo concesionario— una parte importante de las respuestas que esperan trabajadores, empresas y la propia comunidad de Catriel sigue pendiente.

Porque para muchas familias petroleras de la ciudad, la pregunta ya no es solamente quién operará el área o cómo quedará redactado un acuerdo.

La pregunta es cuándo volverá la actividad y bajo qué condiciones continuará funcionando uno de los yacimientos históricos de la región.


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