Un catrielense ganó todo en Bariloche y dejó en lo más alto a la ciudad

Se consagró en dos categorías en un torneo clave de la Patagonia, pero el camino hasta ese logro tiene un costado que emocionó a todos.

Primero fue la victoria. Después, la historia que nadie vio arriba del tatami. Thiago Román Pérez Blázquez, un joven catrielense, no solo se subió al podio: ganó en dos modalidades y dejó a su ciudad en lo más alto de la Copa Cordillerana de Jiu Jitsu, en Bariloche.

El deportista tuvo una actuación contundente. Compitió en GI (con kimono) y NO GI (sin kimono) y en ambas categorías logró quedarse con el primer puesto, mostrando un nivel competitivo que lo posiciona como una de las promesas locales en crecimiento.

El torneo, realizado en San Carlos de Bariloche, reunió a competidores de toda la región patagónica, consolidándose como uno de los escenarios más exigentes para este deporte. En ese contexto, Thiago no solo participó: dominó.

Pero detrás del rendimiento hubo mucho más que técnica y entrenamiento. Hubo esfuerzo, organización y una comunidad empujando desde abajo. Para poder viajar y competir, su entorno tuvo que moverse.
Fue su madre quien puso en palabras lo que no se vio en la competencia:

“Feliz de su rendimiento, su esfuerzo y el nuestro para poder viajar. Gracias a todos los que colaboraron comprando números para solventar su viaje. Y gracias a quienes compraron empanadas y canelones para que yo pueda viajar a acompañarlo en este gran comienzo como atleta. Gracias, gracias, gracias”.

Ese mensaje terminó de completar la escena. Porque la doble consagración no fue solo un resultado deportivo, sino también la consecuencia de un trabajo colectivo silencioso.

Sin intervención judicial ni controversias, pero con un fuerte impacto social, el caso vuelve a poner en foco una realidad que se repite: muchos jóvenes talentos dependen del acompañamiento familiar y comunitario para poder competir.

Lo de Thiago no fue casualidad. Fue preparación, disciplina y un entorno que empujó hasta hacerlo posible. Y esta vez, el esfuerzo tuvo recompensa doble.