La Junta Vecinal del barrio YPF de Catriel denunció públicamente la quema de basura a cielo abierto en el basurero municipal y reclamó una intervención urgente de las autoridades.
El planteo fue difundido el 29 de junio a través de redes sociales, junto a un video vinculado al reclamo. Desde la organización vecinal advirtieron por la presencia de humo, malos olores y posibles riesgos para la salud de quienes viven en la ciudad.
“Basta de quemas a cielo abierto en Catriel”, expresaron desde la Junta Vecinal, que pidió dejar de naturalizar una práctica que considera contaminante y peligrosa para la comunidad.
El comunicado sostuvo que la quema de residuos no solo genera olor y humo, sino que puede liberar al ambiente contaminantes asociados a procesos de combustión, especialmente cuando se queman residuos mezclados, plásticos u otros materiales.
“Cuando sentimos ese olor a humo, ya estamos respirando esos gases tóxicos”, señalaron desde la Junta. En el mismo mensaje, reclamaron a las autoridades que actúen “prohibiendo las quemas, imponiendo sanciones y garantizando una gestión responsable de los residuos”.
El reclamo apunta directamente a la necesidad de controlar lo que ocurre en el basurero municipal y avanzar hacia alternativas sostenibles de tratamiento, separación y disposición final.
El planteo no aparece sobre un terreno nuevo. VientoSur ya había informado que Catriel quedó afuera, al menos en una primera etapa, de un plan provincial con financiamiento internacional para cerrar basurales, pese a que un informe oficial municipal reconocía limitaciones para avanzar en el saneamiento integral del vertedero.
Según esa cobertura, la situación del predio fue detallada en un informe elaborado por el área de Medio Ambiente municipal y remitido en 2025 a la Defensoría del Pueblo de la Nación. Allí se señalaba que el vertedero funciona al menos desde 1985, está ubicado a unos 3,4 kilómetros del casco urbano y recibe residuos domiciliarios, voluminosos e incluso industriales.
El informe también mencionaba tareas de mitigación, como controles de ingreso, campañas de separación y la creación de un centro de reciclaje primario. Sin embargo, marcaba una limitación estructural: la falta de financiamiento suficiente para avanzar en el saneamiento integral y en la construcción de un relleno sanitario.
Ese antecedente vuelve más relevante el reclamo actual. En esa misma cobertura, VientoSur ya había registrado que en abril de 2026 vecinos del barrio Parque YPF manifestaron preocupación por la quema de residuos en el basurero municipal y pidieron el cese inmediato de esa práctica, mayor fiscalización y una gestión integral de residuos.
La organización vecinal remarcó ahora que el problema no debe reducirse a una molestia ambiental. Para los vecinos, el humo representa una preocupación sanitaria concreta, especialmente para personas con enfermedades respiratorias, niños, adultos mayores y familias que viven o transitan sectores alcanzados por la dispersión del humo.
El planteo también abrió una discusión más amplia sobre la gestión de residuos en Catriel. En los comentarios de la publicación, el exintendente Alberto Gattas cuestionó la falta de planificación y sostuvo que las autoridades deberían avanzar en la ubicación de un terreno fiscal adecuado para construir una planta de tratamiento de residuos.
Gattas también planteó la necesidad de iniciar campañas de separación domiciliaria, reciclado y valorización de residuos. Según expresó, una política de ese tipo no solo permitiría cuidar la salud y el ambiente, sino también generar empleo directo.
La problemática de la basura ya había derivado en otras medidas municipales. Meses atrás, VientoSur informó que se habilitó un teléfono para denunciar a quienes tiran basura en la vía pública, ante la formación de microbasurales en sectores suburbanos y rurales de Catriel.
Más allá de las responsabilidades individuales, el nuevo reclamo vuelve a poner sobre la mesa una pregunta central para la ciudad: qué plan existe para ordenar la disposición final de residuos y evitar que el humo del basurero se transforme en parte de la vida cotidiana.
El caso exige una respuesta pública porque involucra ambiente, salud, planificación urbana y calidad de vida. También porque la gestión de residuos no es un problema aislado: impacta sobre barrios, familias, trabajadores municipales, recicladores, animales, suelo, aire y agua.
La discusión de fondo no es solo si hubo una quema puntual. Es si Catriel puede construir una política sostenida para gestionar sus residuos sin afectar la salud de la población ni seguir acumulando un problema ambiental que la comunidad vuelve a señalar. Eso requiere una planificación y gestión muncipal, pero también financiamiento, articulación y apoyo de Provincia y de Nación.
