Tomás López, piloto de Catriel de apenas 17 años, sufrió un fuerte accidente mientras competía en la Fórmula 3 Metropolitana. El joven impactó contra un paredón a unos 150 km/h luego de realizar una maniobra para evitar a un auto que se reincorporaba a la pista.
El golpe fue durísimo, pero la primera noticia trajo alivio para su familia, su equipo y la comunidad catrielense: Tomy está fuera de peligro y no sufrió fracturas. De todos modos, presenta hematomas e inflamación en ambas piernas, por lo que debe realizarse estudios médicos en Neuquén para controlar su evolución.
La parte más grave, después del susto, quedó del lado deportivo y económico. El auto terminó prácticamente destruido y, según informó su entorno, solo se pudo rescatar el motor. Para volver a competir, el joven necesita adquirir un nuevo chasis, valuado en alrededor de $38.000.000.
Por eso, Tomy y su familia lanzaron una rifa solidaria de 300 números, con premios que incluyen herramientas y artículos deportivos. La campaña busca reunir fondos para afrontar parte de los gastos que implica reconstruir el auto y sostener su regreso a la pista.
La historia de Tomy no empezó con este accidente. El piloto catrielense llegó a la Fórmula 3 Metropolitana después de varios años de recorrido en el karting. Comenzó a competir en 2018, fue campeón APPK en 2020 y luego dio el salto al Karting del Centro, donde también logró destacarse en la categoría menores.
En 2024, la propia Fórmula 3 Metropolitana anunció su debut en la categoría y lo presentó como un piloto de Catriel con experiencia y proyección. Su estreno significó un paso importante para un joven del interior que buscaba medirse en una vidriera nacional, con todo lo que eso implica en términos deportivos, económicos y familiares.
No se trata solamente de reparar un auto: se trata de sostener el sueño deportivo de un joven catrielense que quiere volver a la pista.
Detrás de ese recorrido hay una historia de esfuerzo cotidiano. Tomy financia parte de su carrera vendiendo hamburguesas y empanadas junto a su familia durante los fines de semana. No es un dato menor: competir en una categoría nacional desde una ciudad como Catriel implica viajes, equipo, repuestos, inscripciones, logística y una inversión permanente que muchas veces depende más del sacrificio familiar que de grandes sponsors.
Por eso, el accidente no solo dejó un auto destruido. También puso en riesgo la continuidad de un proyecto deportivo que representa a Catriel en una categoría de alta exigencia. A los 17 años, Tomy forma parte de una generación de jóvenes deportistas locales que buscan abrirse camino lejos de casa, con talento, trabajo y una red de apoyo que se construye entre familiares, vecinos, comercios y amigos.
El impacto también volvió a mostrar la exigencia de la Fórmula 3 Metropolitana. Se trata de una categoría formativa, rápida y competitiva, donde los autos alcanzan velocidades importantes y cada maniobra puede tener consecuencias serias. Que López no haya sufrido fracturas después de chocar contra un paredón a unos 150 km/h también habla del rol de los elementos de seguridad y de la necesidad de realizar todos los controles médicos antes de pensar en volver a correr.
Ahora, la prioridad es que Tomy termine sus estudios médicos y pueda recuperarse bien. Pero en paralelo, su familia necesita reunir fondos para comprar el nuevo chasis y reconstruir el auto.
La rifa aparece como una forma concreta de acompañarlo. No se trata solamente de ayudar a reparar un vehículo: se trata de sostener el sueño deportivo de un joven catrielense que, después de un golpe durísimo, quiere volver a la pista.
En Catriel, muchas carreras no se sostienen solo con velocidad. También se sostienen con trabajo familiar, comunidad y solidaridad.
