La repavimentación de la Ruta Provincial 6 de Neuquén vuelve a poner sobre la mesa una discusión estratégica para Catriel y Peñas Blancas: qué pasará con la Ruta Provincial 57 del lado rionegrino, el tramo que podría completar una conexión directa entre Catriel, Peñas Blancas, Octavio Pico, Rincón de los Sauces y Vaca Muerta.
El Gobierno de Neuquén informó que la obra sobre la RP 6 ya alcanzó un 30% de avance físico, con 12 kilómetros lineales de asfalto completados. La intervención forma parte de un proyecto mayor sobre 54 kilómetros, entre Rincón de los Sauces y el empalme con la Ruta Provincial 8, a la altura de Crucero Catriel.
Aunque se ejecuta en territorio neuquino, la obra tiene impacto regional. La RP 6 es la continuidad natural del corredor que del lado rionegrino depende de la Ruta Provincial 57, una traza que atraviesa Peñas Blancas y que desde hace años aparece como una de las claves para integrar a Catriel con el norte de Vaca Muerta.
VientoSur ya había planteado que el asfalto para la Ruta 57 representa una oportunidad estratégica para Catriel y Peñas Blancas, especialmente después de que el gobernador Alberto Weretilneck mencionara un trabajo conjunto con Neuquén para vincular la RP 57 con la RP 6 y proyectar ese corredor hacia el Paso Internacional Pichachén.
El problema es que, hasta ahora, del lado rionegrino no aparece una licitación vigente, una obra iniciada ni un cronograma confirmado para pavimentar el tramo pendiente entre Peñas Blancas y Octavio Pico. Lo que sí existen son antecedentes, reclamos, anuncios políticos y una demanda regional cada vez más clara.
El corredor no es una idea nueva. En el primer Foro por la Integración de Vaca Muerta Norte realizado en Catriel, el Municipio ya había puesto el tema en agenda con un argumento concreto: completar la pavimentación entre Catriel, Peñas Blancas y Octavio Pico permitiría conectar en menos de 120 kilómetros con los primeros yacimientos de Vaca Muerta, mejorando la logística, la seguridad vial y la diversificación productiva.
Esa mirada también fue reforzada por el secretario de Planificación y Desarrollo de Catriel, Milton Molina, quien explicó que desde Peñas Blancas hasta Octavio Pico hay poco más de 40 kilómetros, y desde allí al crucero de Catriel otros 25. En términos prácticos, se trata de una distancia corta con alto impacto económico y productivo.
La intendenta Daniela Salzotto también llevó el reclamo a la agenda regional. VientoSur informó que Catriel redobló su apuesta por el Corredor Vaca Muerta Norte y exigió el asfaltado de la Ruta 57, en una estrategia compartida con municipios como 25 de Mayo y Añelo para consolidar una vía alternativa al flujo logístico que hoy depende de rutas saturadas o deterioradas.
“La pregunta ya no es si la Ruta 57 es importante. Eso ya lo reconocieron vecinos, municipios y el propio Estado en distintos momentos. La pregunta es si Río Negro va a convertir ese consenso en una obra concreta.”
Para Catriel, la pavimentación de la Ruta 57 tendría un valor que excede el tránsito local. Podría mejorar la circulación de trabajadores, empresas de servicios, maquinaria, insumos petroleros y producción regional. También permitiría reducir tiempos de viaje hacia Rincón de los Sauces y fortalecer el vínculo de la ciudad con una de las zonas más dinámicas de la actividad hidrocarburífera argentina.
Para Peñas Blancas, el impacto sería todavía más directo. La comunidad quedaría integrada a un corredor productivo de mayor escala, con mejores condiciones para acceder a servicios, movilizar producción, sostener emprendimientos y reducir el aislamiento que genera depender de tramos de ripio en una zona donde el clima, el tránsito pesado y la falta de mantenimiento pueden complicar la conectividad.
El estado actual del camino ya fue parte de la discusión pública. En otra cobertura, VientoSur mostró cómo autoridades locales y referentes de la zona expusieron el pésimo estado de la ruta entre Rincón y Catriel, con reclamos por la necesidad de mejorar la transitabilidad y garantizar una conexión segura para las comunidades del norte patagónico.
Río Negro tiene antecedentes sobre la RP 57, pero no una definición reciente equivalente a la obra neuquina. Vialidad Rionegrina informó años atrás trabajos de mantenimiento y mejora sobre el tramo asfaltado entre la Ruta Nacional 151 y Peñas Blancas. También hubo antecedentes provinciales que incluyeron la pavimentación de la Ruta 57 dentro de planes de infraestructura, como ocurrió con el Plan Castello. Sin embargo, el tramo más esperado —Peñas Blancas–Octavio Pico–límite con Neuquén— sigue sin una fecha pública de ejecución.
Ese es el contraste que hoy vuelve a tomar fuerza: Neuquén ya está ejecutando su parte del corredor, mientras Río Negro todavía no confirmó cuándo avanzará con la suya.
La repavimentación neuquina de la Ruta 6 puede ser leída como una oportunidad, pero también como una advertencia. Si el corredor se mejora solo de un lado, Catriel y Peñas Blancas seguirán dependiendo de una conectividad incompleta. Si Río Negro acompaña con la pavimentación de la Ruta 57, el norte rionegrino podría quedar mejor integrado al movimiento económico de Vaca Muerta.
La discusión, entonces, no es solamente vial. Es productiva, territorial y política. Tiene que ver con qué lugar quiere ocupar Catriel dentro del mapa energético regional y con qué oportunidades reales pueden abrirse para Peñas Blancas si deja de ser un punto aislado y pasa a formar parte de un corredor estratégico.
La pregunta ya no es si la Ruta 57 es importante. Eso lo reconocieron vecinos, municipios, referentes locales, organismos viales y el propio Gobierno provincial en distintos momentos. La pregunta es si Río Negro está dispuesto a convertir ese consenso en una obra concreta, ahora que Neuquén empezó a mover su parte del camino hacia Vaca Muerta.
