Puesto Morales: cómo se cerró el traspaso que preservó empleo, categoría y antigüedad

El acuerdo alcanzó a 33 trabajadores del área Rinconada–Puesto Morales. Según pudo reconstruir VientoSur, durante la firma se corrigió el cómputo de antigüedad para reconocer años trabajados antes del pase a Madalena. El yacimiento ya comenzó a normalizar turnos y operación.

La firma del traspaso laboral en Puesto Morales cerró uno de los capítulos más sensibles de la crisis derivada de la quiebra de Madalena Energy Argentina SRL: qué iba a pasar con los trabajadores cuando la operadora ya no existiera como vínculo laboral efectivo.

Según pudo reconstruir VientoSur a partir de distintas fuentes vinculadas al proceso, el acuerdo alcanzó a 33 trabajadores y contempla continuidad laboral, reconocimiento de categoría y antigüedad completa acumulada.

El dato no es menor. No se trató de un cambio de operadora común, sino de una transición atravesada por una quiebra judicial, con producción paralizada, salarios pendientes, audiencias, sindicatos, Provincia, sindicatura y una nueva operadora intentando ordenar el regreso a la actividad.

De acuerdo con la información reunida por este medio, una parte del personal quedó incorporada a Geopetrol, principalmente en tareas vinculadas a producción dentro de Puesto Morales. El resto pasó a Loar, empresa orientada a servicios operativos, con posibilidad de desempeñarse en otros yacimientos según las necesidades del nuevo esquema.

El acuerdo firmado este viernes correspondería al personal encuadrado dentro del Sindicato de Petroleros Privados. En paralelo, todavía restaría completar el proceso vinculado al personal perteneciente al sindicato de Jerárquicos, que según fuentes vinculadas a la negociación podría formalizarse a la brevedad.

Por tratarse de una transición laboral reciente, VientoSur no publicará detalles individuales ni documentación interna vinculada al acta, con el objetivo de preservar a trabajadores, fuentes y actores que participaron del proceso.

Uno de los puntos más sensibles de toda la negociación fue el reconocimiento de la antigüedad.

Según pudo reconstruir este medio, durante la lectura del acta surgió una observación sobre el cómputo de años trabajados. El texto inicial contemplaba una antigüedad desde 2018, momento en que parte del personal había pasado a Madalena. Sin embargo, trabajadores advirtieron que correspondía incorporar años previos acumulados con operadoras anteriores.

La observación fue incorporada antes de la firma definitiva y el documento terminó consignando la antigüedad real correspondiente a cada trabajador, incluyendo años, meses y días efectivamente reconocidos.

Ese punto fue clave porque la discusión sobre antigüedad había sido una de las principales preocupaciones desde el inicio del conflicto. En un proceso atravesado por una quiebra, el reconocimiento de la continuidad laboral, las categorías y los años efectivamente trabajados evitó que el traspaso se resolviera como una incorporación desde cero.

La salida alcanzada también expone el peso que tuvieron las negociaciones sindicales dentro del proceso. Sin convertir el acuerdo en una lectura partidaria ni gremial, distintas fuentes vinculadas al caso coincidieron en que la intervención de los sindicatos fue determinante para sostener el reclamo por continuidad laboral, categoría y antigüedad en un escenario legal particularmente complejo.

En ese recorrido también tuvo participación la Provincia, a través del área de Energía, que sostuvo durante las conversaciones la necesidad de respetar las condiciones previstas para la continuidad del personal involucrado en la transición. Esa postura formó parte del marco que permitió ordenar el traspaso laboral en un escenario condicionado por la quiebra de Madalena.

No fue un traspaso ordinario: fue una salida laboral construida en medio de una quiebra petrolera.

En paralelo, el frente salarial comenzó a mostrar avances. Según pudo reconstruir VientoSur, durante los últimos días se avanzó en la normalización de pagos vinculados al personal alcanzado por la transición. Fuentes consultadas señalaron que parte de los conceptos adeudados ya fueron liquidados, aunque todavía quedarían aspectos pendientes de resolución vinculados a períodos previos al acuerdo definitivo.

Por tratarse de liquidaciones relacionadas con un proceso judicial de quiebra, este medio evita presentar como cerrados montos, fechas o alcances definitivos hasta que existan constancias formales o confirmaciones públicas de las partes intervinientes.

No fue un traspaso ordinario: fue una salida laboral construida en medio de una quiebra petrolera.

Cuando Madalena ingresó en quiebra, la preocupación principal no pasaba solamente por la continuidad de la producción. También existía incertidumbre sobre el futuro de decenas de familias que dependían directamente de la actividad en Puesto Morales.

Durante las últimas semanas, el caso atravesó distintas etapas: incertidumbre laboral, discusiones por la antigüedad, negociaciones por el traspaso operativo, preocupación por la cobertura ART, paralización de la producción en Puesto Morales y audiencias judiciales destinadas a ordenar la continuidad de la actividad.

Ahora, con el acta firmada, el foco comienza a desplazarse hacia la normalización operativa.

Según pudo reconstruir VientoSur, los turnos comenzaron a reorganizarse y el yacimiento ya se encuentra operativo bajo un diagrama establecido. La expectativa está puesta en el regreso progresivo de los trabajadores a sus tareas habituales y en la recuperación plena de la actividad.

Para Catriel, la noticia tiene un valor que excede a una empresa puntual. Semanas atrás, una carta difundida por trabajadores había expuesto el impacto humano de la crisis, reflejando la incertidumbre que atravesaban familias enteras mientras se definía el futuro del área.

El caso Madalena mostró hasta qué punto una quiebra petrolera puede impactar sobre empleo, producción, proveedores, comercios y estabilidad económica local.

La transición todavía deberá ser seguida en sus detalles operativos: cómo quedará distribuido el personal, cuándo se completará el proceso de Jerárquicos, cómo terminará de ordenarse el frente salarial pendiente y qué ritmo tendrá la recuperación plena del yacimiento.

Pero el punto central ya quedó firmado: los trabajadores alcanzados por el acuerdo conservaron continuidad laboral, categoría y antigüedad completa.

Después de semanas de incertidumbre, Puesto Morales empieza a dejar atrás la etapa más crítica del conflicto y entra en una nueva fase: volver a trabajar, sostener la operación y recuperar normalidad en uno de los yacimientos históricos de Catriel.