Catriel volverá a sumarse este miércoles 3 de junio a una nueva jornada de movilización por Ni Una Menos, al cumplirse 11 años de aquella convocatoria que en 2015 logró instalar la violencia de género como una problemática central en la agenda pública argentina.
La actividad fue convocada por la Comisión Camino al 39° Encuentro de Mujeres de Catriel y se desarrollará desde las 19 horas en la Plazoleta de la Familia, uno de los espacios públicos más representativos de la ciudad.
Según difundieron las organizadoras, la jornada busca recordar el origen del movimiento, pero también volver a poner en agenda reclamos que consideran vigentes. Entre ellos aparecen el pedido de justicia por Agostina Vega, la exigencia de políticas públicas para prevenir y erradicar las violencias, la implementación efectiva de la Educación Sexual Integral (ESI) y de la Ley Micaela, además de mayores recursos para programas vinculados a género y diversidad. Sobre el caso Agostina Vega, VientoSur publicó en los últimos días una cobertura sobre el hallazgo del cuerpo de la adolescente y el avance inicial de la investigación judicial.
La convocatoria también expresa el rechazo a los femicidios, travesticidios y transfemicidios, así como a los discursos de odio y a las distintas formas de violencia que afectan a mujeres y diversidades.
La movilización llega, además, en un contexto donde la problemática sigue teniendo expresión concreta en la agenda judicial local. Una revisión de resoluciones publicadas por el Poder Judicial de Río Negro durante 2026 muestra múltiples intervenciones del Juzgado de Paz de Catriel en expedientes vinculados a violencia familiar y de género, con medidas urgentes de protección, prohibiciones de acercamiento e impedimentos de contacto.
Ese dato confirma que las situaciones de violencia continúan generando intervenciones judiciales en la ciudad y que el Juzgado de Paz sigue siendo una de las primeras puertas de acceso para quienes buscan protección.
En varios de esos expedientes aparecen medidas de restricción de acercamiento, prohibiciones de comunicación por cualquier medio y derivaciones posteriores a organismos especializados para el seguimiento de los casos. Detrás de cada resolución hay personas que solicitaron asistencia estatal ante situaciones consideradas de riesgo. VientoSur ya había abordado este escenario en una nota sobre causas de violencia familiar en Catriel y la alta demanda judicial en casos de género.
Pero el debate sobre violencia de género en Catriel no se explica únicamente por los expedientes que se tramitan actualmente. También está atravesado por hechos que marcaron profundamente a la comunidad.
Durante la última década, la ciudad registró tres femicidios que tuvieron enorme impacto social y judicial. La propia cobertura de VientoSur sobre las movilizaciones de Ni Una Menos en Catriel viene recuperando esos nombres como parte de la memoria colectiva local.
En abril de 2014 fue asesinada Cintia Vergara, un crimen que derivó posteriormente en una condena a prisión perpetua para su expareja y que se convirtió en uno de los casos más recordados por la comunidad. VientoSur señaló en coberturas previas que, aunque el fallo se dictó bajo la figura de homicidio agravado por el vínculo, el hecho es recordado socialmente como uno de los femicidios que marcaron a Catriel.
Seis años después, en marzo de 2020, la desaparición y posterior femicidio de Agustina Atencio, de 17 años, volvió a generar una conmoción masiva. El caso movilizó a toda la ciudad y concluyó también con una condena a prisión perpetua.
En junio de 2022, Catriel volvió a quedar atravesada por otro hecho de extrema violencia con el femicidio de Patricia Rendón Rodríguez, cuyo caso avanzó hasta un juicio por jurados que terminó con una condena por femicidio.
Los tres crímenes ocurrieron en menos de una década y forman parte de la memoria colectiva de una ciudad que, periódicamente, vuelve a preguntarse qué mecanismos existen para prevenir situaciones de violencia antes de que lleguen a consecuencias irreversibles. En esa línea, el documental Ecos del Silencio también recuperó testimonios de familiares de víctimas y puso en primer plano el impacto social de estos femicidios en Catriel.
La discusión también alcanzó en distintos momentos a instituciones públicas locales.
En los últimos años, VientoSur Noticias informó sobre investigaciones administrativas, denuncias, pedidos de intervención institucional y situaciones vinculadas a presuntos hechos de violencia, acoso o conductas incompatibles con la función pública que involucraron a trabajadores, funcionarios o referentes de distintos organismos. En varios de esos casos hubo actuaciones judiciales, investigaciones internas o medidas administrativas. En otros, las denuncias no derivaron en condenas judiciales. Cada situación tuvo su propio recorrido y no admite generalizaciones, pero en conjunto muestran que la problemática no ha permanecido ajena a los ámbitos de poder y decisión de la ciudad.
Uno de esos antecedentes fue una denuncia pública y contravencional por presunto acoso que involucró a un integrante del Tribunal de Cuentas Municipal, caso que generó movilizaciones, pedidos de apartamiento y debate institucional. VientoSur reconstruyó entonces qué estaba confirmado y qué no, diferenciando la denuncia pública, la presentación contravencional y la ausencia de denuncia penal al momento de la publicación.
La discusión también llegó al ámbito laboral municipal. En 2025, un episodio ocurrido en el Vivero Municipal reabrió el debate sobre las relaciones de poder dentro de los espacios de trabajo, el consentimiento, los protocolos institucionales y la necesidad de respuestas claras frente a situaciones de posible acoso o violencia. En 2026, la renuncia obligada de un secretario del Ejecutivo tras ser denunciado por abuso sexual en General Roca fue otro caso testigo importante.
Los femicidios y las situaciones de violencia que llegan a los tribunales también abren otra discusión que suele aparecer cada 3 de junio: cuál es el papel de los hombres en los cambios que la sociedad reclama. Organizaciones, especialistas y organismos públicos coinciden desde hace años en que la respuesta no puede limitarse únicamente a la intervención judicial cuando la violencia ya ocurrió. La prevención también implica revisar prácticas cotidianas, formas de vincularse y modelos culturales que durante décadas naturalizaron el control, los celos, la desigualdad o distintas expresiones de violencia. En una ciudad como Catriel, donde muchas veces las relaciones personales, laborales e institucionales se desarrollan en ámbitos cercanos y conocidos, esa reflexión interpela no sólo al Estado y a la Justicia, sino también a familias, escuelas, clubes, lugares de trabajo y a los propios varones como parte necesaria de cualquier transformación duradera.
Ese contexto explica por qué la convocatoria de este miércoles trasciende la conmemoración de una fecha nacional.
A once años de la primera movilización de Ni Una Menos, Catriel vuelve a encontrarse frente a una pregunta que sigue abierta: qué tan eficaces son hoy las herramientas de prevención, protección y acompañamiento disponibles para evitar nuevas situaciones de violencia.
Las organizadoras convocaron a la comunidad a participar bajo una consigna que resume el espíritu de la jornada: “Vivas, libres y sin miedo”.
La movilización comenzará a las 19 horas en la Plazoleta de la Familia y buscará volver a poner en discusión una problemática que, a más de una década del nacimiento de Ni Una Menos, continúa teniendo expresiones concretas en la vida cotidiana, en los tribunales y en la historia reciente de Catriel.