Una escuela primaria de Catriel activó un protocolo preventivo luego de que apareciera un mensaje con contenido amenazante dentro del establecimiento. El hecho fue comunicado a las familias por el equipo directivo de la Escuela 204, en un contexto de alerta por situaciones similares que se vienen registrando en distintas instituciones.
De acuerdo al mensaje enviado el miércoles, “se activó de manera preventiva el protocolo correspondiente a partir de un mensaje que fue encontrado en una mesa dentro del establecimiento”. Desde la institución aclararon que “no se registró ninguna situación grave” y que las medidas adoptadas siguieron los lineamientos previstos para resguardar a estudiantes y personal.
Este jueves, el equipo directivo amplió la información y confirmó que se dio intervención a supervisión, se realizó la denuncia y hubo participación policial, además de intervenciones pedagógicas en el aula. Como medida preventiva, se dispuso que el viernes 24 de abril los alumnos asistan sin mochilas, llevando únicamente elementos básicos, y se solicitó acompañamiento de las familias para abordar la situación.
El episodio no se da de manera aislada. En los últimos días, mensajes sobre supuestos tiroteos comenzaron a circular entre estudiantes de Catriel, con frases como “mañana hay tiroteo en la escuela” o “voy a ir armado”, lo que generó preocupación y activó protocolos en distintos establecimientos principalmente de educación secundaria.
Según explicaron oportunamente desde el ámbito educativo, aunque no exista un plan concreto detrás, la difusión de estos mensajes puede tener consecuencias legales. Las conductas pueden encuadrarse en figuras como intimidación pública o amenazas y pueden alcanzar a jóvenes desde los 14 años. También se advirtió que no solo puede quedar involucrado quien escribe, sino también quien comparte, ya que la circulación amplifica el impacto y puede derivar en intervenciones policiales y judiciales.
En este escenario, mientras en Catriel se refuerzan medidas preventivas, en otras partes del país comenzaron a aparecer respuestas desde las propias aulas. En la localidad santafesina de Cañada de Gómez, estudiantes de la EETP N.º 692 “Paula Albarracín de Sarmiento” impulsaron un mensaje contra la violencia que se viralizó en redes.
Según contó la directora Adriana Sapetti en una entrevista con LT10, la iniciativa surgió de los propios alumnos de sexto año al ver circular este tipo de contenidos. “Se propusieron hacer una contraoferta”, explicó, en referencia a la decisión de responder con un mensaje positivo.
El resultado fue un video en el que los estudiantes plantean una consigna directa: rechazar las amenazas y reafirmar que la escuela debe seguir siendo un espacio seguro. “La propuesta salió de ellos: hacer un video para decir ‘no’ a la violencia en las escuelas”, indicó Sapetti. El contenido fue producido íntegramente por los alumnos y superó el alcance esperado dentro de la comunidad educativa.
De acuerdo a lo señalado por la directora, esta respuesta no es aislada, sino parte de un trabajo sostenido en la institución sobre ciudadanía digital y uso responsable de redes, lo que permitió a los estudiantes dimensionar el impacto de estos mensajes.
Mientras tanto, en Catriel, las autoridades educativas insistieron en la necesidad de no compartir este tipo de contenidos y dar aviso a adultos o instituciones ante cualquier situación similar. Por el momento, no se informó si hay personas identificadas en relación al mensaje hallado en la Escuela 204.
Desde la institución indicaron que continuarán trabajando en espacios de reflexión, escucha y acompañamiento, en línea con un escenario que no solo requiere respuestas preventivas, sino también nuevas formas de abordar el problema desde la comunidad educativa.
En medio de estos episodios, distintas miradas comienzan a advertir que el problema no se agota en los mensajes o en las sanciones.
Como plantea la periodista Silvina Ojeda en una columna reciente, “una amenaza no empieza en una frase. Empieza mucho antes: en el silencio, en la falta de escucha” .
En ese sentido, el desafío no solo pasa por activar protocolos, sino por abrir espacios de escucha dentro y fuera de la escuela, en un contexto donde las redes amplifican discursos pero no siempre contienen el malestar.