Franco Rivero volvió a insultar en redes y reabre el debate sobre la conducta de los funcionarios públicos

Un nuevo cruce en redes sociales volvió a poner en el centro de la escena a Franco Rivero, integrante del Tribunal de Cuentas de Catriel. Esta vez, el episodio comenzó luego de que una cuenta anónima publicara un video en el que se observa a una persona golpeando una puerta, dando a entender que no había atención en el organismo durante la mañana del viernes.

Rivero respondió desde su perfil personal con una serie de comentarios cargados de insultos, descalificaciones personales y acusaciones. Más allá del origen anónimo de la publicación y de si el reclamo por la atención del Tribunal era correcto o no, el tono utilizado por un funcionario público abrió una discusión más profunda: cuál es el límite entre responder una crítica y degradar la función institucional que se representa.

En los comentarios atribuidos a Rivero aparecen expresiones como “inútil”, “mugrienta”, “coimera”, “garca” y otras descalificaciones personales. También utilizó una frase de fuerte carga discriminatoria, que este medio decide no reproducir en el título ni amplificar innecesariamente, pero que forma parte del contenido que generó cuestionamientos.

El integrante del Tribunal también respondió que los viernes el organismo realiza asesorías. Esa explicación podría haber sido suficiente para aclarar el funcionamiento institucional. Sin embargo, el resto de los mensajes derivó en un intercambio agresivo que terminó desplazando el eje del debate.

El problema no es que un funcionario responda una crítica. Puede hacerlo. Incluso tiene derecho a defenderse si considera que una publicación es falsa o malintencionada. El problema aparece cuando esa respuesta se construye desde el insulto, la descalificación personal y expresiones incompatibles con la responsabilidad pública que exige integrar un órgano de control.

El Tribunal de Cuentas no es una oficina cualquiera dentro del Estado municipal. Es el organismo encargado de controlar el uso de los fondos públicos, revisar actos administrativos y advertir posibles irregularidades. Por eso, quienes lo integran tienen una responsabilidad institucional mayor: no solo deben controlar, también deben cuidar la forma en que intervienen en la discusión pública.

El episodio ocurre, además, en un momento de alta tensión política e institucional. Durante los últimos días, el Tribunal de Cuentas quedó en el centro de la agenda local por la denuncia penal vinculada a presuntas irregularidades en contrataciones entre el Municipio y la firma Atlas. En ese marco, sus integrantes reclamaron transparencia y defendieron el rol del organismo de control.

Justamente por eso, la conducta pública de sus miembros también queda bajo observación. Si el Tribunal exige responsabilidad institucional al Ejecutivo, sus propios integrantes también deben sostener un estándar mínimo de respeto, prudencia y seriedad.

No es la primera vez que Franco Rivero queda envuelto en cruces públicos de alto voltaje. VientoSur ya había registrado antecedentes de discusiones en redes con dirigentes y funcionarios locales, incluyendo un enfrentamiento con el concejal Gonzalo Gerez y publicaciones con descalificaciones hacia la intendenta Daniela Salzotto y el secretario de Gobierno Diego Pereyra.

También hubo antecedentes vinculados a cuestionamientos públicos sobre su conducta personal. En 2025, Rivero quedó en el centro de una denuncia contravencional por presunto acoso, episodio por el cual solicitó una licencia. En aquel momento, VientoSur informó que no constaban denuncias penales ni administrativas ante los organismos municipales, pero sí una presentación contravencional en sede policial.

El nuevo cruce en redes suma otro elemento a una discusión que ya no puede reducirse a una pelea digital. En Catriel, las cuentas anónimas se volvieron parte del escenario político: opinan, acusan, defienden, atacan y marcan agenda en temas sensibles. Pero el anonimato de una cuenta no habilita a un funcionario público a responder de cualquier manera.

En paralelo, el episodio también genera incomodidad política para Primero Río Negro. Rivero forma parte de un espacio que a nivel provincial conduce Ariel Rivero y que en Catriel tiene como principal referencia institucional a la concejala Elizabeth Cofré.

Cofré viene sosteniendo un perfil legislativo activo, con presencia en el Concejo y participación en distintos debates de la agenda local. Ariel Rivero, por su parte, busca ordenar y fortalecer el armado provincial de Primero Río Negro. En ese contexto, las intervenciones públicas de Franco Rivero terminan asociando al espacio con agravios personales, insultos y una forma de discusión que baja la vara del debate público.

También afecta, de forma indirecta, al Tribunal de Cuentas ya que la situación corre el foco de la denuncia penal que presentaron y lo pone sobre la conducta de uno de sus propios integrantes.

La pregunta de fondo no es si Rivero puede tener posición política. Puede tenerla. Tampoco si puede responder críticas. Puede hacerlo. La pregunta es si una persona que integra el Tribunal de Cuentas puede intervenir públicamente con insultos, acusaciones personales y expresiones violentas sin afectar la credibilidad institucional del organismo que representa.

Catriel atraviesa un momento donde se discuten temas sensibles: fondos públicos, contrataciones municipales, control institucional, denuncias penales, funcionamiento del Tribunal de Cuentas y responsabilidades políticas. En ese escenario, la ciudadanía necesita más claridad, más documentación y más explicaciones. No más agresiones.

Un funcionario público no deja de ser funcionario cuando escribe en redes sociales. Y cuando quien insulta integra un organismo encargado de controlar al Estado, el problema deja de ser personal y pasa a ser institucional.

La discusión pública puede ser dura, crítica y frontal. Pero no debería normalizar que quienes ocupan cargos públicos respondan con agravios, amenazas veladas o expresiones discriminatorias. Menos todavía cuando representan a un órgano que tiene la tarea de exigir transparencia, responsabilidad y cumplimiento de la ley.

¿Cómo atraer médicos a Catriel si Salud intima a trabajadores a devolver viviendas después de años de ocupación?

La discusión por seis viviendas vinculadas al Hospital “Dra. Cecilia Grierson” de Catriel abrió una pregunta incómoda para la política sanitaria de Río Negro: cómo atraer nuevos médicos y profesionales a la ciudad sin generar incertidumbre entre trabajadores que llevan años vinculados al sistema público de salud.

El tema tomó estado público luego de que el abogado Angelo Zamataro difundiera un video en redes sociales cuestionando la intimación realizada a seis profesionales de distintas áreas del hospital para que restituyan viviendas que ocupan desde hace años.

VientoSur contactó al abogado, quien confirmó que se trata de seis profesionales de diferentes áreas a quienes el Gobierno provincial les exigió devolver las viviendas en un plazo de 15 días. En diálogo con este medio, Zamataro aclaró que, en principio, representa a una de las personas alcanzadas por la intimación. Según indicó, entre los afectados hay médicos y otros profesionales del sistema de salud. También sostuvo que este jueves ampliará la información sobre el caso.

El abogado planteó además que nunca había visto una situación similar: viviendas asignadas a personal de salud que, después de años de ocupación, son reclamadas por la Provincia. En ese marco, pidió que se explique con claridad cuál será el criterio de regularización y si alcanzará únicamente a viviendas vinculadas al hospital o también a otros trabajadores públicos que habitan en el mismo barrio.

En su video, Zamataro habló de un “escándalo” en el Hospital de Catriel y planteó que la medida llega en un contexto especialmente sensible: la falta de médicos, especialistas y trabajadores de salud en localidades alejadas de los grandes centros urbanos.

Esa preocupación no aparece en el vacío, sino dentro de una serie de situaciones vinculadas a Salud Pública. VientoSur informó recientemente que vecinos denunciaron filas desde la madrugada y bajo cero para conseguir un turno en el hospital de Catriel, una situación que volvió a poner en debate la capacidad del sistema público local para responder a la demanda cotidiana.

La necesidad de atención cercana también viene siendo planteada desde los barrios. En barrio Centro, la comisión vecinal impulsó una junta de firmas para pedir la reapertura de la sala de salud del sector, con el objetivo de recuperar un espacio de atención primaria para controles básicos y consultas cotidianas. Ese antecedente muestra que la discusión sanitaria en Catriel no se agota en el hospital: también incluye dispositivos barriales, prevención y cercanía.

“Mientras faltan profesionales de la salud y médicos en toda la Patagonia, en Catriel intimaron a desalojar a seis funcionarios del hospital”, sostuvo.

Según el abogado, las viviendas habrían sido entregadas hace más de 15 años en el marco de un esquema habitacional destinado a facilitar la radicación de trabajadores públicos, entre ellos personal de salud y docentes. Desde su mirada, el objetivo original era que profesionales esenciales pudieran instalarse en ciudades como Catriel, donde atraer y retener personal sanitario suele ser difícil.

Por eso cuestionó que, después de tantos años de ocupación y trabajo, se exija la devolución en un plazo breve.

¿Cómo atraer nuevos profesionales si quienes ya sostuvieron la salud pública sienten incertidumbre sobre su vivienda?

El abogado Angelo Zamataro cuestionó la intimación a seis ocupantes de viviendas vinculadas al Hospital de Catriel y pidió que la Provincia explique el criterio de regularización.

“No se puede dejar en la calle a médicos que han pasado más de veinte años trabajando full time en el hospital, atendiendo guardias, urgencias y salvando vidas en la pandemia”, expresó Zamataro.

La respuesta oficial llegó después de la viralización del video. El Ministerio de Salud de Río Negro, mediante un comunicado firmado por el ministro Demetrio Thalasselis, informó que inició un proceso de regularización de viviendas oficiales asignadas al Hospital de Catriel. Según la cartera sanitaria, se detectó que seis inmuebles continuaban ocupados por profesionales de la salud pese a tener sus contratos de préstamo gratuito vencidos hace varios años.

Salud explicó que estas viviendas tienen un uso temporario y transitorio, con plazos que van de seis meses a un año y medio. El objetivo, según la Provincia, es ofrecer una vivienda inicial a médicos y otros profesionales que llegan desde otras regiones, darles tiempo para instalarse con sus familias y luego permitir que alquilen de manera particular, devolviendo la casa al hospital.

La Provincia sostiene que necesita recuperar esos inmuebles para que vuelvan a cumplir una función estratégica: servir como herramienta para atraer nuevos profesionales a Catriel.

Ahí aparece el centro del conflicto. Para Salud, se trata de ordenar el uso de viviendas oficiales con contratos vencidos y ponerlas nuevamente al servicio del sistema sanitario. Para Zamataro, la medida puede generar el efecto contrario: transmitir a futuros profesionales que, después de años de trabajo y arraigo, podrían quedar expuestos a una intimación para dejar su vivienda.

“¿Qué médico va a querer venir a Catriel si sabe que una vez que pasen los años, haya hecho mejoras o haya construido su vida acá, lo pueden sacar?”, planteó el abogado.

El caso impacta sobre una preocupación conocida en la ciudad. VientoSur ya informó reclamos de trabajadores de la salud pública de Catriel por bajos salarios, falta de insumos y condiciones laborales, un antecedente que muestra que el problema no se limita a una discusión habitacional.

La preocupación también tiene una dimensión regional. Este medio informó cómo la crisis del hospital de Cipolletti impacta en pacientes de Catriel, especialmente cuando se requieren derivaciones o atención de mayor complejidad.

No es un problema nuevo. Hace más de dos décadas, Diario Río Negro ya registraba que Catriel tenía serias dificultades para ofrecer y garantizar condiciones suficientes para el arraigo de profesionales de la Salud Pública y problemas de funcionamiento vinculados a la disponibilidad de médicos y obras en el edificio.

Incendio detrás de La Anónima: Bomberos evitó que el fuego alcance dos viviendas y vecinos destacaron el trabajo coordinado para controlarlo

El incendio registrado este miércoles en la zona ubicada detrás de La Anónima, sobre calle Cacique Catriel, fue controlado tras la intervención de Bomberos Voluntarios, personal policial y agentes de Tránsito.

La primera información indicaba que se trataba de un foco ígneo en un sector cercano a un local comercial. Luego, a partir del testimonio de vecinos del lugar, se conoció que el fuego habría afectado un galpón donde se guardaban herramientas.

En los comentarios de la publicación realizada por VientoSur, el vecino Ricardo Burgos destacó el trabajo de los equipos de emergencia y señaló que la rápida intervención evitó que el incendio se extendiera hacia viviendas cercanas.

“Muy buen trabajo de Bomberos, Policía y gente de Tránsito. Apagaron el incendio y gracias a ellos no agarró la casa de mi hermano y del vecino”, escribió Burgos.

Ante la consulta de otra usuaria sobre si se encontraba bien, el vecino respondió: “Sí, fue el galpón del vecino donde guardaba sus herramientas”.

El dato permite precisar el alcance del hecho: el incendio no habría afectado directamente a las viviendas lindantes, aunque sí generó preocupación por la cercanía del fuego con casas del sector.

Hasta el momento, no se informó oficialmente sobre personas heridas. Tampoco se conocieron detalles sobre el origen del fuego.

La intervención de Bomberos fue clave para contener el avance de las llamas en una zona sensible, con viviendas y construcciones próximas entre sí.

Esta nota actualiza la información publicada inicialmente por VientoSur sobre el foco ígneo confirmado detrás de La Anónima.

Peñalba defendió la denuncia por Atlas: “La Justicia determinará si es delito, pero era nuestra obligación manifestarlo”

Ramiro Peñalba, integrante del Tribunal de Cuentas de Catriel, defendió la denuncia penal presentada por presuntas irregularidades en contrataciones entre el Municipio y la firma Atlas. En diálogo con Radio Ciudad 93.1, en entrevista realizada por Adriana Gordo, sostuvo que el organismo actuó en cumplimiento de sus funciones y que la Justicia deberá determinar si los hechos configuran o no un delito.

La denuncia forma parte del caso Atlas, cuya documentación central, posiciones de ambas partes y puntos abiertos fueron ordenados por VientoSur en esta nota principal.

La Justicia determinará si es o no un delito; para nosotros es nuestra obligación manifestarlo”, afirmó Peñalba.

El integrante del Tribunal explicó que el planteo no apunta solamente a una factura puntual, sino a una situación más amplia: la posible existencia de un conflicto de intereses entre una funcionaria municipal y el comercio que le vendía productos al Estado local.

Según Peñalba, el Tribunal advirtió una operación vinculada a la Fiesta Provincial del Petróleo, pero también observó que en redes sociales del comercio aparecían otros trabajos realizados para la Municipalidad. Su cuestionamiento central es que esas presuntas contrataciones no habrían pasado por el control del organismo.

“Nosotros estamos cumpliendo con lo que dice la Carta Orgánica”, señaló. Y agregó que si el Tribunal omite advertir una situación que considera irregular, también podría tener responsabilidad institucional.

Peñalba sostuvo además que el Municipio envió información “muy sesgada” y que el Tribunal había pedido conocer pagos realizados por distintos mecanismos, como caja chica, aportes no reintegrables u órdenes de compra. Según su versión, hasta ahora solo recibieron información sobre una boleta puntual.

El Ejecutivo municipal, por su parte, defendió el expediente y sostuvo que la compra tenía respaldo administrativo. Esa posición puede leerse en la nota sobre la respuesta de Diego Pereyra al Tribunal de Cuentas por el caso Atlas.

El punto más fuerte de su planteo fue político e institucional: para el Tribunal, el problema no es solo si una factura tiene papeles, sino si una funcionaria podía estar vinculada, directa o indirectamente, con un proveedor del Municipio.

Hay cosas que están mal hechas y están mal hechas”, lanzó Peñalba, al cuestionar las defensas públicas sobre el caso.

La denuncia ya fue presentada ante el Ministerio Público Fiscal. Ahora será la Justicia la que deberá definir si existen elementos para avanzar con una investigación penal o si el caso queda en el plano administrativo y político.

Pereyra cruzó al Tribunal por el caso Atlas: “Esto es un golpe institucional y una muestra de que empieza la campaña”

El secretario de Gobierno de Catriel, Diego Pereyra, salió al cruce de la denuncia penal presentada por integrantes del Tribunal de Cuentas por presuntas irregularidades en contrataciones entre el Municipio y la firma Atlas. En diálogo con Radio Ciudad 93.1, en entrevista realizada por Adriana Gordo, defendió la actuación del Ejecutivo y sostuvo que el expediente tenía respaldo administrativo.

La discusión forma parte del caso Atlas, cuya documentación central, posiciones de ambas partes y puntos abiertos fueron ordenados por VientoSur en esta nota principal.

Creemos que es un golpe institucional y a la figura de la intendenta; esto es una clara muestra de que empieza la campaña política”, afirmó Pereyra.

El funcionario planteó que la gestión de Daniela Salzotto viene siendo cuestionada por el Tribunal desde el inicio del mandato y aseguró que, a pocos días de asumir, el organismo ya había presentado numerosos pedidos de informes que —según dijo— fueron respondidos.

Sobre el expediente vinculado a Atlas, Pereyra fue directo: “Este expediente de compra está aprobado por ellos en diciembre”, dijo, en referencia al Tribunal de Cuentas.

Desde el Tribunal, sin embargo, Ramiro Peñalba sostuvo una lectura distinta: afirmó que la denuncia no se agota en esa factura y que apunta a un posible conflicto de intereses. Su explicación completa puede leerse en la nota sobre la posición del Tribunal de Cuentas en el caso Atlas.

Según explicó Pereyra, el Municipio presentó documentación respaldatoria: habilitación comercial, factura, orden de compra, orden de pago, resoluciones, conformidad del área correspondiente e intervención del propio Tribunal. Desde la mirada del Ejecutivo, esos elementos demuestran que la compra tuvo trámite formal y no fue realizada por fuera del circuito administrativo.

Pereyra también sostuvo que la denuncia “no tiene sustento” y la atribuyó a una jugada política de los integrantes del Tribunal. En ese marco, cuestionó duramente el funcionamiento del organismo y apuntó contra sus miembros.

Daniela está tranquila, porque sabe que no se cometió ningún tipo de ilícito”, aseguró.

El secretario de Gobierno afirmó que el Municipio esperará la actuación de la Justicia, aunque anticipó que, desde su perspectiva, la presentación no tendría elementos suficientes para avanzar penalmente.

“Por supuesto la Justicia toma la denuncia, después analiza y decide qué hacer con ello”, sostuvo.

El caso quedó ahora en manos del Ministerio Público Fiscal, que deberá evaluar la documentación presentada, la denuncia del Tribunal y la respuesta del Ejecutivo para determinar si corresponde iniciar medidas de investigación.

Caso Atlas: qué muestran los documentos y qué deberá revisar la Justicia

El caso Atlas sumó un nuevo capítulo en Catriel. Después de la denuncia penal presentada por integrantes del Tribunal de Cuentas ante el Ministerio Público Fiscal de Río Negro, el Municipio difundió documentación administrativa sobre una compra realizada a la firma Atlas por $1.310.000.

La documentación presentada por el Ejecutivo permite reconstruir una operación puntual vinculada a elementos destinados a la Fiesta Provincial del Petróleo. Según esos papeles, el expediente cuenta con habilitación comercial, inscripción en el Registro de Proveedores Municipal, factura, orden de compra, orden de pago, resolución municipal, conformidad del área correspondiente e intervención dentro del circuito administrativo.

Para el Municipio, esos elementos muestran que la compra tuvo respaldo formal y que no fue tramitada por fuera del expediente. En diálogo con Radio Ciudad 93.1, en entrevista realizada por Adriana Gordo, el secretario de Gobierno, Diego Pereyra, defendió la actuación municipal y sostuvo que el expediente había sido aprobado por el propio Tribunal de Cuentas en diciembre.

La posición completa del Ejecutivo puede leerse en esta nota: Pereyra cruzó al Tribunal por el caso Atlas y defendió la documentación municipal.

Pereyra también afirmó que la denuncia “no tiene sustento” y la vinculó con el inicio del clima electoral. Según planteó, se trata de un “golpe institucional” contra la figura de la intendenta Daniela Salzotto. El funcionario aseguró además que la jefa comunal está tranquila porque, desde la posición del Ejecutivo, “no se cometió ningún tipo de ilícito”.

El cruce actual también se apoya en antecedentes que ya habían formado parte de la discusión pública sobre la composición y el funcionamiento del Tribunal. Entre ellos aparecen los cuestionamientos públicos de la intendenta Daniela Salzotto a la idoneidad del Tribunal y el caso de Franco Rivero, uno de sus integrantes, sobre quien VientoSur informó una denuncia pública, una presentación contravencional y los hechos confirmados. En aquella cobertura se consignó que Rivero negó las acusaciones, que la familia de la denunciante manifestó que para ellos el tema había quedado cerrado y que luego el expediente fue archivado por falta de impulso de la parte denunciante.

Ese antecedente no forma parte del expediente Atlas, pero ayuda a entender que la denuncia actual aparece dentro de una relación institucional cargada de cuestionamientos previos, cruces políticos y desconfianzas acumuladas entre el Ejecutivo y el órgano de control.

Desde el Tribunal de Cuentas, la lectura es distinta. Ramiro Peñalba, integrante del organismo, sostuvo que el Tribunal está cumpliendo con las funciones que le asigna la Carta Orgánica Municipal y que, si advierte una posible irregularidad y no la informa, también podría tener responsabilidad institucional.

Peñalba explicó que el planteo no apunta únicamente a una factura, sino a determinar si existió un posible conflicto de intereses, una eventual titularidad real o encubierta del comercio y otras contrataciones o trabajos que, según el organismo, no habrían pasado por su control.

“La Justicia determinará si es o no un delito; para nosotros es nuestra obligación manifestarlo”, sostuvo el integrante del Tribunal.

Peñalba explicó que el planteo no apunta únicamente a una factura, sino a determinar si existió un posible conflicto de intereses, una eventual titularidad real o encubierta del comercio y otras contrataciones o trabajos que, según el organismo, no habrían pasado por su control.

La explicación completa del Tribunal puede leerse acá: Peñalba defendió la denuncia por Atlas y sostuvo que era obligación del Tribunal informarla.

El punto central, explicado en términos simples, es este: el Municipio mostró documentación sobre una compra puntual; el Tribunal sostiene que también debe analizarse quién estaba realmente detrás del proveedor y si hubo más contrataciones.

La factura difundida corresponde a una compra fechada el 25 de noviembre de 2025, por elementos vinculados a la Fiesta Provincial del Petróleo, entre ellos kits, termos sublimados y remeras. En el expediente también aparecen la orden de compra, la orden de pago y la resolución municipal que aprueba el pago.

La discusión, entonces, tiene dos planos. Por un lado, el trámite administrativo de una compra concreta. Por otro, la sospecha planteada por el Tribunal sobre un posible vínculo incompatible y sobre eventuales trabajos no informados o no controlados por el organismo.

En Catriel, este debate no aparece aislado. VientoSur ya viene registrando distintos antecedentes vinculados al control del gasto público, contrataciones, obra pública e incompatibilidades, como la investigación por la obra de pavimentación en barrio Preiss y los debates recientes sobre incompatibilidades y funciones públicas.

Entre la documentación difundida también aparece la Memoria Anual del Tribunal de Cuentas, correspondiente al período comprendido entre el 1 de mayo de 2025 y el 30 de abril de 2026. Allí el organismo informa su actividad de control y detalla 2.180 facturaciones visadas, 4 informes trimestrales, 117 notas enviadas, 4 dictámenes presentados, 3 cajas chicas y 5 certificaciones.

Ese dato también forma parte del contrapunto. Para el Tribunal, muestra actividad de control y seguimiento. Para el Ejecutivo, en cambio, refuerza la idea de que el organismo intervino en distintos expedientes y que la compra observada habría pasado por su propio circuito de revisión.

VientoSur Noticias solicitó copia de la denuncia completa al Tribunal de Cuentas, tanto por correo electrónico institucional como mediante consulta directa por WhatsApp a Ramiro Peñalba. Desde el organismo respondieron por mail que el medio podía acercarse al Tribunal y realizar preguntas a sus integrantes.

Este medio insistió en acceder primero a la documentación para leerla, analizarla y formular consultas responsables, especialmente porque el propio Tribunal informó que la denuncia está compuesta por 25 fojas útiles. Hasta el momento de esta publicación, VientoSur no obtuvo copia completa de la denuncia.

Lo que sí pudo confirmar este medio, mediante consulta oficial al Poder Judicial, es que la denuncia fue presentada y que comenzaría a trabajarse una vez cargada en el sistema digitalizado correspondiente.

Por ahora, el caso tiene tres elementos concretos: una denuncia penal confirmada, una respuesta documental del Municipio y declaraciones públicas de ambas partes.

Ninguno de esos elementos permite afirmar, por sí solo, la existencia de un delito. También es cierto que una denuncia no siempre deriva en una causa penal activa. Será la Justicia quien deberá determinar si el caso configura una irregularidad penal, una controversia administrativa, un conflicto ético o si no existen elementos suficientes para avanzar.

Mientras tanto, la ciudadanía tiene derecho a entender qué se discute sin quedar atrapada en tecnicismos ni en cruces políticos. En el fondo, la pregunta es sencilla: no solo si una compra tuvo papeles, sino si el Estado municipal puede explicar con claridad quién vende, quién autoriza, quién controla y cómo se usa cada peso público.

Para ampliar las posiciones de cada parte, VientoSur publicó por separado la respuesta del secretario de Gobierno, Diego Pereyra, y la explicación del integrante del Tribunal de Cuentas, Ramiro Peñalba, a partir de las entrevistas realizadas por Radio Ciudad 93.1.

Todos por Jesús: organizan un bingo solidario para ayudarlo a llegar a su cirugía

La campaña solidaria por Jesús Jaime Matías suma una nueva convocatoria en Catriel. Su familia confirmó la realización de un bingo solidario para reunir fondos destinados a la cirugía que el joven necesita y que puede mejorar su calidad de vida.

La actividad se realizará el 8 de agosto de 2026, desde las 17:30, en el centro cultural Sánchez Carrillo, según la información difundida por la familia en los cartones del evento.

Jesús tiene 16 años y atraviesa una delicada situación de salud luego de haber sufrido un grave accidente en 2021, que le dejó importantes secuelas neurológicas. Como ya informó VientoSur Noticias, su familia necesita reunir fondos para afrontar la compra de un estimulador neurológico, un dispositivo indispensable para la cirugía, cuyo valor estimado ronda entre 60 y 80 millones de pesos.

La operación se realizaría en el hospital y no tendría costo, pero el estimulador debe ser adquirido por la familia. Por eso, familiares y allegados vienen impulsando distintas acciones solidarias para acercarse al monto necesario.

En esta nueva etapa de la campaña, ya están disponibles los bingos, con un valor de $10.000, y los numeritos, a $5.000. Todo lo recaudado será destinado a la cirugía de Jesús.

Entre los premios anunciados figuran una bicicleta R29 y otros premios sorpresa. De acuerdo con el cartón difundido por la familia, el bingo tendrá tres jugadas principales:

Primer cartón: $150.000, con quintina y terna con premios sorpresa.
Segundo cartón: $200.000, con línea y terna con premios sorpresa.
Tercer cartón: $250.000, con quintina y terna con premios sorpresa.

La consigna de la campaña es clara: “Todos podemos ayudar a mejorar la calidad de vida de Jesús”. Desde su entorno remarcaron que cada aporte, cada compra de un cartón o numerito y cada difusión ayuda a acercarlo a la operación.

Quienes quieran colaborar pueden comprar bingos, adquirir numeritos, donar premios o ayudar a compartir la campaña para que llegue a más vecinos y vecinas de Catriel.

La familia también mantiene habilitado el alias para quienes deseen aportar de manera directa:

Alias: anabecerra.LEMON

Para consultas o colaboración, pueden comunicarse con:

Ana Becerra, mamá de Jesús: 2996913256 / 2995510693
Lourdes, hermana: 2944694427
Daniel, padre: 2995856560

En Catriel, las campañas solidarias suelen sostenerse gracias a la respuesta de vecinos, comercios, instituciones y familias que se organizan cuando alguien necesita ayuda. Esta vez, el pedido tiene nombre propio: Jesús necesita llegar a su cirugía, y cada colaboración puede hacer la diferencia.

Caso Atlas: una denuncia que vuelve a exponer el problema de fondo en las compras municipales de Catriel

Una denuncia presentada por integrantes del Tribunal de Cuentas ante el Ministerio Público Fiscal de Río Negro abrió un nuevo frente institucional en Catriel. La presentación apunta a presuntas irregularidades en compras y contrataciones realizadas entre la Municipalidad de Catriel y la firma Atlas.

El escrito, fechado el 26 de mayo de 2026, fue acompañado por un cuerpo documental de 25 fojas útiles, con observaciones del órgano de control municipal y documentación respaldatoria reunida hasta el momento.

Según surge del petitorio difundido públicamente, el Tribunal solicitó que se investigue la posible comisión de delitos contra la administración pública. También pidió que se determinen eventuales responsabilidades de una funcionaria mencionada en la presentación, de titulares formales o reales de la firma contratista y de funcionarios o agentes municipales que hubieran intervenido en la autorización, conformación, tramitación o pago de las contrataciones observadas.

Uno de los puntos centrales de la denuncia es el pedido de medidas probatorias para esclarecer una posible titularidad encubierta, conflicto de intereses, incompatibilidad funcional, beneficio económico indebido y/o perjuicio al patrimonio municipal.

El caso adquiere relevancia institucional porque no se limita a una eventual responsabilidad individual. También pone bajo análisis el funcionamiento del circuito administrativo de compras, controles, autorizaciones y pagos dentro del Municipio.

El caso Atlas no aparece en el vacío. En Catriel, la discusión sobre el uso de fondos públicos, los proveedores del Estado, los controles administrativos y los vínculos políticos atraviesa distintas gestiones y volvió a ocupar un lugar central en los últimos años.

Durante la actual gestión, el vínculo entre el Ejecutivo municipal y el Tribunal de Cuentas ya venía atravesado por tensiones públicas. En junio de 2025, la intendenta Daniela Salzotto cuestionó la idoneidad del Tribunal de Cuentas y solicitó al Concejo Deliberante avanzar con la revisión de sus integrantes por presunta falta de experiencia para ocupar esos cargos.

Meses después, el conflicto volvió a escalar. VientoSur registró nuevos cruces entre el Ejecutivo y el Tribunal de Cuentas, con cuestionamientos sobre el acceso del órgano de control a documentación, pedidos de informes y el alcance del control previo sobre el gasto municipal.

Ese antecedente vuelve más sensible la denuncia actual. Lo que deberá analizarse no es solo una contratación puntual, sino el circuito completo que permite autorizar, tramitar, conformar y pagar compras con recursos municipales. La tensión ya había tenido un antecedente reciente cuando el Tribunal de Cuentas objetó una contratación artística por $20 millones, lo que derivó en la baja del contrato por parte del Municipio.

A ese escenario se sumó en los últimos días otro frente administrativo. Los gremios municipales ATE, SOYEM y UPCN denunciaron presuntas irregularidades en el área de Recursos Humanos, entre ellas supuestos pagos de haberes fuera del edificio municipal. El planteo no forma parte del expediente Atlas, pero refuerza un clima institucional marcado por reclamos sobre procedimientos internos, trazabilidad administrativa y respuestas oficiales pendientes.

En ese contexto, la denuncia del Tribunal de Cuentas adquiere mayor peso público: no solo por el contenido puntual del expediente, sino porque vuelve a poner bajo observación la forma en que el Estado municipal documenta, controla y comunica sus actos administrativos.

La Carta Orgánica de Catriel establece que el Poder de Contralor externo es ejercido por el Tribunal de Cuentas, con competencia sobre los aspectos económicos, financieros, patrimoniales, de gestión y de legalidad del sector público municipal. También prevé que debe dictaminar sobre la inversión de los fondos públicos y ejercer control sobre la administración municipal.

En ese marco, la pregunta institucional que instala el expediente es de fondo: qué controles se realizaron, quiénes intervinieron en cada etapa y qué documentación respaldó los pagos.

Otro aspecto sensible es el eventual vínculo entre la firma contratista y una funcionaria municipal. La Carta Orgánica establece incompatibilidades para el ejercicio de cargos electivos cuando existe titularidad, mandato o conducción de empresas proveedoras de suministros al Municipio. Además, para los secretarios municipales rigen las mismas condiciones de elegibilidad, inhabilidades, incompatibilidades y prohibiciones establecidas para acceder al Gobierno Municipal.

Entre una gestión y otra, Catriel arrastra una discusión pendiente sobre cómo se compra, quién controla y quién rinde cuentas.

La discusión tampoco se agota en la gestión vigente. En enero de 2024, la Municipalidad de Catriel denunció penalmente a exfuncionarios de la gestión de Viviana Germanier y a la empresa Incisa S.A. por presuntas irregularidades en la licitación pública 01/23, vinculada a la obra de pavimentación de las calles Birmania y Rosario.

Según la denuncia difundida por el Ejecutivo municipal en 2024, se investigaban posibles incumplimientos de deberes de funcionario público, malversación de caudales públicos y presuntas irregularidades en la adjudicación, ejecución y pago de esa obra. Documentación oficial del Boletín Municipal de marzo de 2023 muestra que el contrato fue adjudicado a INCISA S.A. por $254.847.000, en un proceso con un único oferente. En la misma resolución se dejó constancia de que el Síndico Municipal había emitido un informe negativo y solicitado un nuevo llamado a licitación con valores actualizados, pese a lo cual el trámite avanzó mediante autorización del Concejo Deliberante y posterior adjudicación del Ejecutivo.

Ese antecedente muestra que la discusión sobre el control del gasto público en Catriel no empezó con Atlas. Ya antes se habían señalado presuntas irregularidades en obras, contrataciones, uso de partidas, bienes municipales y procedimientos administrativos.

VientoSur Noticias también registró denuncias de la actual gestión contra la administración anterior por faltantes de herramientas en el área de Cultura, por un monto estimado en unos $10 millones, además de cuestionamientos por plazos fijos, una acusación previa por malversación en Obras Públicas y una denuncia vinculada a una camioneta municipal trasladada a Córdoba que, según la versión oficial difundida entonces, habría regresado “desmantelada”.

En paralelo, la política local también acumuló debates sobre incompatibilidades, doble función pública y límites entre actividad privada, cargos institucionales y contrataciones estatales. Este medio publicó el caso de Christian Artero, denunciado por presunta incompatibilidad entre su rol como concejal en Fernández Oro y su vínculo como asesor externo en Catriel. En ese expediente, el Ministerio Público Fiscal resolvió luego el archivo provisorio al considerar que los hechos no encuadraban en una figura penal.

Con ese recorrido, la denuncia por las contrataciones con Atlas debe leerse dentro de una trama más amplia: la dificultad persistente de Catriel para construir sistemas de compras, controles y rendición de cuentas que sean claros, trazables y confiables más allá del signo político de turno.

Ninguno de estos antecedentes implica, por sí mismo, la comprobación de delitos ni permite trasladar responsabilidades de una gestión a otra. En el caso Atlas, será el Ministerio Público Fiscal quien deberá evaluar la documentación presentada y determinar si corresponde avanzar con medidas de investigación.

VientoSur consultó al Ejecutivo municipal por el tema. Desde el oficialismo indicaron que posiblemente en las próximas horas habrá una comunicación oficial y que el medio será informado ante cualquier novedad. El expediente aparece en un momento político sensible: la gestión municipal transita la segunda mitad de su mandato y Catriel empieza a ingresar, de manera gradual, en el clima previo al próximo proceso electoral. Ese dato no modifica el fondo administrativo de la denuncia, pero sí aumenta el peso público de cada respuesta institucional.

En paralelo, este medio solicitó formalmente al Tribunal de Cuentas el acceso a la denuncia completa mencionada en la presentación y también pidió confirmación al Poder Judicial sobre el estado de la denuncia. Al momento de esta publicación, esas respuestas permanecen pendientes.

El caso Atlas, sumado a otros reclamos recientes por procedimientos administrativos, vuelve a abrir una pregunta que Catriel arrastra desde hace años: cómo se compra, quién controla, quién firma, quién cobra y cómo se explica cada peso que sale del Estado municipal.

La respuesta ya no puede depender solo de comunicados, denuncias cruzadas o cambios de gestión. Requiere documentación pública, controles efectivos y una rendición de cuentas capaz de sostenerse frente a la ciudadanía y, si corresponde, frente a la Justicia.

Urgente pedido de donantes 0 positivo en Catriel para un paciente que necesita transfusiones constantes

Cada siete días, Carlos Omar necesita una nueva transfusión de sangre. Y ahora, según informó su familia, el Hospital de Catriel ya no cuenta con más unidades disponibles de su grupo y factor.

Por eso, en las últimas horas comenzó a circular un pedido urgente de donantes 0 positivo, acompañado por un mensaje que rápidamente empezó a compartirse entre vecinos, familiares y conocidos de la ciudad.

Detrás de la publicación aparece una situación que muchas veces permanece invisible hasta que toca de cerca a una familia: la dependencia constante de transfusiones para sostener tratamientos médicos complejos.

Según explicaron sus allegados, Carlos Omar atraviesa un proceso de estudios médicos para detectar una falla de salud que todavía continúa siendo evaluada por profesionales.
Mientras tanto, las transfusiones se volvieron indispensables para acompañar su estado clínico.

“Ya no queda más de su factor en el hospital”, expresaron en el pedido difundido públicamente, donde además solicitaron colaboración para compartir la información y acercar posibles donantes.

La convocatoria está dirigida a personas con grupo y factor 0 positivo (0+), que puedan acercarse al Hospital de Catriel.

Los horarios informados para la donación son:

Lunes y martes de 14 a 16 hs
Miércoles de 7 a 11 hs

Además, recordaron que quienes quieran donar deben:

Presentarse con DNI
Tener entre 18 y 65 años
Pesar más de 50 kilos
Encontrarse en buen estado de salud

Este tipo de pedidos suele generar una rápida reacción comunitaria en Catriel, donde muchas campañas solidarias logran sostenerse gracias a la difusión entre vecinos y la colaboración espontánea de personas que deciden acercarse a donar.

En situaciones donde las transfusiones forman parte permanente de un tratamiento, la disponibilidad de sangre puede convertirse en una necesidad crítica para pacientes y familias.

Por eso, desde el entorno de Carlos Omar insistieron en que cualquier colaboración, ya sea acercándose a donar o difundiendo el mensaje, puede hacer una diferencia importante en este momento.

Convocan a mujeres de Catriel a sumarse a un espacio político que busca ampliar participación y nuevas voces

En un contexto donde la participación política atraviesa discusiones sobre representación, recambio y nuevas formas de involucramiento social, un espacio local lanzó una convocatoria dirigida exclusivamente a mujeres de Catriel.

La iniciativa fue impulsada por Fuerza Rionegrina y Federal, que convocó a mujeres desde los 16 años a participar de un encuentro abierto pensado para debatir ideas, proyectos y propuestas vinculadas al futuro de la ciudad.
La actividad se realizará el próximo miércoles 27 de mayo a las 19:30, en el Salón Unión Deportiva Catriel, y buscará reunir tanto a mujeres con experiencia en espacios comunitarios o políticos como a vecinas que quieran involucrarse por primera vez.

Desde el espacio señalaron que el objetivo es seguir construyendo una participación más amplia y sumar nuevas voces dentro de la realidad local.

La convocatoria aparece además en un momento donde distintos sectores políticos y sociales empiezan a poner el foco en la participación juvenil, la representación femenina y la necesidad de generar ámbitos de discusión más abiertos dentro de la comunidad.

“Hoy más que nunca necesitamos mujeres unidas, comprometidas y decididas a construir el cambio que Catriel merece”, expresaron desde la organización al presentar la actividad.
El encuentro estará abierto a mujeres desde los 16 años en adelante y se planteará como un espacio para compartir miradas sobre la ciudad, debatir problemáticas locales y pensar propuestas vinculadas al presente y futuro de Catriel.

En los últimos años, la participación de mujeres en ámbitos políticos, sociales y comunitarios de la ciudad fue creciendo de manera sostenida, tanto en organizaciones barriales como en instituciones, espacios culturales y sectores vinculados a la vida pública local.

La convocatoria buscará justamente capitalizar ese movimiento y transformarlo en participación activa dentro de un espacio político que intenta consolidar presencia territorial en Catriel.