La crisis de Madalena Energy Argentina SRL entró en una etapa decisiva después de la audiencia judicial convocada por el Juzgado Civil, Comercial, Minería y Sucesiones N.º 3 de Cipolletti, en el marco de la quiebra de Madalena Energy y la transición de áreas en Río Negro.
Según pudo reconstruir VientoSur a partir de distintas fuentes vinculadas al proceso, durante las últimas horas comenzaron a avanzar conversaciones orientadas a ordenar tres puntos centrales: el pago de salarios pendientes, la situación laboral de los trabajadores y las condiciones necesarias para reactivar la actividad en el yacimiento.
De acuerdo con esas reconstrucciones, trabajadores vinculados al área habrían sido requeridos para aportar documentación salarial reciente, como parte del proceso de análisis de haberes y eventuales pagos. La información fue transmitida en un contexto de negociaciones abiertas entre sectores sindicales, empresariales y actores relacionados con el expediente judicial.
Por el momento no existe una comunicación oficial definitiva sobre montos, fechas de pago ni condiciones finales del acuerdo. Por eso, VientoSur no presenta la información como un hecho cerrado, sino como una negociación en curso dentro de un escenario todavía sensible.
El dato aparece después de varios días de fuerte tensión en Catriel, luego de que la producción en Puesto Morales quedara paralizada y el yacimiento permaneciera funcionando únicamente con sistemas mínimos de seguridad y energía.
Tal como informó previamente VientoSur, la crisis dejó de discutirse solamente en expedientes, reuniones o borradores jurídicos cuando el último pozo activo del área dejó de producir. Ese hecho marcó un punto de inflexión dentro de un conflicto que ya venía atravesado por la quiebra de Madalena, la transición hacia Geopetrol, la preocupación por la cobertura ART y la incertidumbre laboral de más de 50 familias petroleras.
La audiencia judicial del 2 de junio había sido fijada justamente para abordar la continuidad de la actividad, el traspaso del área, la situación de los trabajadores y las condiciones para que la explotación hidrocarburífera pudiera continuar de manera ordenada.
Fuentes vinculadas al proceso señalaron que la discusión fue compleja porque confluyen dos planos distintos: por un lado, las reglas propias de una quiebra judicial; por otro, la necesidad de sostener empleo, operación, regalías, proveedores locales y continuidad productiva en una zona históricamente ligada al petróleo convencional.
Esa tensión atraviesa todo el caso Madalena.
Para la quiebra, el eje está en activos, pasivos, acreencias y prioridades legales de cobro. Para los trabajadores y para Catriel, el problema se traduce en algo mucho más concreto: salarios, estabilidad, seguridad laboral y posibilidad de volver al yacimiento.
En paralelo, también se esperan definiciones vinculadas al área Medianera, adjudicada a Geopetrol junto con Rinconada–Puesto Morales mediante el Decreto N.º 548/26. Fuentes vinculadas al sector señalaron que también allí se trabaja sobre condiciones de traspaso laboral y operativo, aunque cualquier avance deberá ser confirmado por las partes involucradas.
La Provincia había presentado la adjudicación de ambas áreas como una herramienta para garantizar continuidad operativa, preservar puestos de trabajo y evitar la paralización de áreas maduras. Sin embargo, en Puesto Morales la transición quedó atravesada por la quiebra, la intervención de la sindicatura y la falta de definiciones efectivas en el terreno.
Desde que se conoció la quiebra de Madalena, VientoSur viene reconstruyendo de manera cronológica el impacto laboral, judicial y operativo del caso. La cobertura incluyó las tensiones por la antigüedad laboral, la carta difundida por trabajadores, las negociaciones por el traspaso hacia Geopetrol, la intervención de la sindicatura, las medidas adoptadas por la Justicia, la preocupación por la cobertura ART y la paralización de la producción en Puesto Morales.
Ahora el conflicto parece ingresar en una nueva fase.
Ya no se trata solamente de explicar cómo cayó Madalena ni por qué se frenó la producción. La pregunta que empieza a tomar fuerza es si las partes lograrán ordenar rápidamente una salida que permita pagar salarios, preservar derechos laborales y reactivar un yacimiento que sigue siendo clave para trabajadores, proveedores y la economía petrolera de Catriel.
Todo parecer indicar que sí. Pero por ahora, las conversaciones continúan abiertas.
Y para muchas familias petroleras de la ciudad, la expectativa se resume en una pregunta simple: cuándo se normalizará la actividad y bajo qué condiciones volverán a trabajar en Puesto Morales.
Además, el expediente judicial también sumó medidas de alto impacto, entre ellas la prohibición de salida del país para los socios gerentes de Madalena, una decisión que volvió a poner el foco sobre el proceso concursal y sus consecuencias.













